Microliteratura

Posts Tagged ‘Iván Humanes’

A pierna suelta

En Convocatoria Tenebrosa flash, Relato breve el 01/11/2016 a las 11:31 pm

Mi hermano hace soldaditos con papel de plata. Es su obsesión. Una vez hizo uno con mi cara. No es carne de artista, eso es evidente. Y yo a mi hermano muerto lo quiero mucho. Más aún desde que nos dimos la palabra de intercambiar nuestros juguetes por eso de ser buenos hermanos. Y él saca su manita blanca por debajo de la cama, de bicho palo, y me acerca a sus mejores soldados. Yo, como soy el más listo, en más de una los agarro con la velocidad del rayo y no le doy nada. Ni un cromo siquiera. Como mucho el envoltorio de la merienda. Se le escucha llorar por las noches, romperse las uñas de tanto rascar el suelo. Pero yo suelo dormir como un lirón. A pierna suelta. Esas cosas a mí no me afectan.

El gambito

En Relato breve el 29/04/2013 a las 8:57 pm

¿Y por qué se murió ese peón y tuve que acudir al club de ajedrez y decir «se ha muerto»? ¿Y por qué ellos soltando que fue la mala alimentación? ¿Y si la causa hubiera sido una coz de caballo porque ya se sabe lo que odian ser montados sin orden previa? ¿Y yo que les dije que consideraba inapropiada esa actitud y que el peón no tendría ni entierro cristiano? ¿Y que ellos me escupieran y retiraran la licencia federativa? ¿Y que yo decidiese nutrir a mi retaguardia con un dinosaurio, pese a que debo convencer a los soldados de su manicura semanal? ¿Y por qué los obispos ni mú? ¿Y por qué la dama, excitada que sí, que lo hace, que mi bestia satisface sus desproporcionadas pulsiones amatorias y el rey sin enterarse?

Iniciativa popular

En Relato breve el 29/07/2012 a las 10:06 pm

Ya nadie llevaba la cuenta del número de efectivos. El Presidente arengó contra el país que nos asediaba. Los ministros levantaron el puño. No somos una gran nación, pero sí tenemos ciudadanos de enorme complexión, de pie grande. Fue H. Pipper, el famoso trompetista, el que comenzó con el plan. En el momento preciso dio la orden. Y la transmisión fue exacta a los puntos donde todos y cada uno de nosotros nos hallábamos reunidos. Saltamos a la vez. Fue un salto enérgico y descarnado. Que luego fuéramos los menos los que sobrevivimos y acaso ahora sólo formemos una provincia, es lo de menos. Importaba el fin del país enemigo. Y el salto medido de nuestros conciudadanos. Tras el acto, el terremoto. Aquí y allá. Entonces, sus tanques desarbolados. Un cisma de mil pares de cojones.

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