Microliteratura

Posts Tagged ‘Carlos Skliar’

Se sabe que el amor

En Relato breve el 15/04/2013 a las 9:06 pm

Se sabe que el amor supone su propia curvatura. Un ardor que no llega a ser tiempo antes de convertirse en ráfaga o en látigo o en desierto. Hay quien diga que jamás habrá derrota porque a lo sumo habrá que escabullirse hacia otro cuerpo. Sin embargo, se sabe que el amor es huésped de una lluvia por venir y de una caricia que tendrá por ritmo el universo precedente. Lo que no se sabe nunca, lo que nunca se sabrá, es por qué el amor sí, por qué el amor no.

Hablar con desconocidos

En Poesía breve el 04/03/2013 a las 8:26 pm

¿Te has dado cuenta que los niños ya no son atolondrados, ni curiosos, ni siquiera niños? ¿Que los paisajes se han escondido detrás de las espaldas? ¿Que las palabras se alejan de los cuerpos como si fueran laberinto intransitable o una distancia aguda trazada por el filo de una espada? ¿Que todo está visible y cada vez comprendemos menos? ¿Que ya nadie se arrepiente ni siente la voz de su mirada? ¿Que hay más de dos muertes por cada nacimiento? ¿Que la risa procede de la burla y no de las entrañas? ¿Que el amor es ley pero ya no desorden de las almas? ¿Que a menos que me hables a los ojos no podré decirte nada cierto?

Mientras huyan los gatos

En Cadáver exquisito el 30/12/2012 a las 8:46 pm

En la punta de tu lengua toco el sabor de todas las palabras de los idiomas que no comprendo.

Estamos alumbrando en la ausencia, en ese paréntesis que comienza en mi gato y su duda y que encierra también todos los pájaros del párpado.

Como un libro que ni se cierra ni se abre porque las páginas impares permanecen en su canto.

Déjame parir la lejanía, ese animal salvaje que rescata el Instante y lo regresa a la memoria.

Una grieta de pliegues suaves que contiene la historia del vacío y la permanencia del amor.

Inconclusa, indecisa, llena de urgencia, en el límite de la barbarie, abro la puerta y desaparezco a tu encuentro.

Pediste demasiado

En Relato breve el 24/06/2012 a las 8:56 pm

Me pediste que me detuviera en medio de la calle. Me pediste que te diera un cigarrillo, que te lo encendiera. Me pediste que te dijera la hora, que te orientara acerca de un sitio que yo desconocía. Me pediste que olvidara la pregunta. Me pediste otra vez la hora. Me dijiste qué frío hace. Me preguntaste si yo era de aquí. Me pediste otra vez fuego porque el cigarrillo se había apagado. Te fuiste. Me despediste para siempre de tu vida.

De No tienen prisa las palabras, Editorial Candaya, Barcelona, 2012.

Distancia mínima

En Poesía breve el 13/05/2012 a las 9:06 pm

La distancia mínima
entre dos cuerpos
no es la palabra obvia
sino el más tímido
de los silencios

Por eso a veces
es mejor callar

No para decir amor

sino para escucharlo

Ignorancias

En Relato breve el 18/03/2012 a las 9:00 pm

Todo centro tiene miedo de lo que parece ser su periferia. En los bordes laterales de los ojos habitan todas las cosas que decidimos no mirar y que nos hablan a raudales. Por eso pestañear es clausurar los costados por donde intentan ascender los amores inconclusos, las miserias disimuladas, la infancia remota y perdida. La mirada no es un punto fijo sobre el que decidimos nada, sino una circunferencia mayúscula repleta de palabras pisoteadas. Abrir los ojos es, en cierto modo, pedirle perdón a todo aquello que alguna vez hemos ignorado.

No tienen prisa las palabras III

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:32 pm

El golpe repetido que ya no está en la pared lindera, sino en tu cabeza. El aire negro de las máquinas que queda anudado entre los dientes. La indiferencia de la mayoría que ya casi es tu propia indiferencia.

Sensibilidad extrema.

Entonces: que los ojos de algún niño también sean tu mirada.

No tienen prisa las palabras II

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:31 pm

Tiene miedo la lluvia. Miedo a no dejar encontrarnos. Miedo al desplante del árbol. Miedo a la soledad de los perros. Miedo a los niños que huyen. Miedo a los vagabundos, a las persianas y a las azucenas. Miedo al golpe sobre la punta de los paraguas negros.

Y ya no cae.

No tienen prisa las palabras I

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:30 pm

En el origen no había nadie, ninguno, nada. Por eso fue origen. Si por entonces hubiera habido un señor de manos duras y una mujer llena de sombreros, el origen sería una catástrofe y no existiría el mundo. De nadie, de ninguno, de nada, provino el sueño que soñamos. Y en el sueño, primero había niños, luego plantas, más tarde unos pájaros. Quién despertó fue un irrespetuoso que, enseguida, se proclamó rey y allí comenzaron las desgracias. Por eso los niños tienen pesadillas, los pájaros emigran y las plantas mueren.

Percepción II

En Relato breve el 26/02/2012 a las 9:31 pm

El hombre que está apoyado sobre la pared, mira insistentemente a una mujer que lee sentada en un banco de una plaza. Le gustaría saber qué lee para saber cómo hablarle. No sabe todavía que esa mujer prefiere no ser leída, no ser hablada.

Imagen de Duan Michals, cortesía de Gustavo Peralta.

Percepción I

En Relato breve el 19/02/2012 a las 9:14 pm

Un hombre saluda a otro hombre en una esquina desconocida para ambos. Uno de ellos se queda varias semanas pensando en el otro hombre, hasta que percibe que se trataba, en verdad, de un total desconocido. Decidió, pues, olvidarlo, sin dejar de reconocer lo esencial que resulta, a veces, haber conocido a un desconocido.


Imagen de Duan Michals, cortesía de Gustavo Peralta.

A los casi cincuenta (y uno) qué pensar qué mirar qué decir

En Poesía breve el 26/06/2011 a las 7:34 pm

La vida parece estar a la deriva
en medio de todo lo que no hubo

Amor levedad afección

Aún con la premeditación de los olvidos
ya no serás lo que eras

Serás lo que no querrás ser
fingiendo que todo es como siempre ha sido

El gesto de mano se detiene
siempre en la mitad de algo de alguien
(¿Lo harás? ¿Podrás? ¿Serás? ¿Tendrás?)

La voluntad se ha vuelto
destino opaco de día feriado

El aire es poco

Nunca fue más que memoria
de una parca neblina susurrante

Prisa por vivir
Terror a la muerte desencajada

Amar inclusive
la pérdida innecesaria del amor

Y una mirada
fija
obstinada
argumental

sujeta siempre a un niño

Un niño siempre extraviado de mí

Un niño siempre excesivo en mí

En el centro mismo
de la callada y callosa espesura de mi cuerpo

Habría voz

En Poesía breve el 16/12/2010 a las 8:32 pm

Por qué
habría de callar
cualquiera

Si aún
pudiese desoír
quienquiera

*

Porque es
de labios

El amor

Habla
la lengua

De los recién
callados

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