Microliteratura

Posts Tagged ‘Belisa Bartra’

Indigestión

En Cadáver exquisito, Convocatoria Tenebrosa flash el 02/11/2016 a las 10:54 pm

Contó los dedos de sus pies para asegurarse de que estaban todos, pero, aunque no lo pareciese a primera vista, la cuenta daba diecinueve.

¡Diecinueve pasos dio hasta que se dio cuenta de su ira!

Ira encendida era lo que encontraba escudriñando en sus recuerdos pegajosos. Una gota de sudor seguía el camino trazado por una arruga.

Arruga tejida en su piel, como una cicatriz, que al tocar se evapora.

(Evapora cada luna con la salida del sol, quedan nubes gordas, perezosas y sonrientes mirando la mañana desmigajada y alegre).

Alegre melodía que suena dentro de su cabeza, sin cesar, hasta que rompe…

Ortodoncia

En Relato breve el 18/02/2013 a las 9:09 pm

Quiso darle un beso, pero ella lo rechazó. Tras unos movimientos ondulantes que recordaban a una cobra, escupió un «no» que por sí mismo ya habría matado cualquier duda. Pero por si acaso llegara a sobrevivir alguna, ella agregó: «tienes dientes de hierro. Un beso así sólo puede estar oxidado».

Esa noche en su casa se sirvió un vodka sin hielo, agarró un alicate y se encerró en su cuarto.

A la mañana siguiente su madre lo encontró desdentado y desmadejado, ebrio y sin consciencia. En la mayoría de las piezas dentales desparramadas por el suelo, aún podía verse algún hilo metálico retorcido que se había negado a salir.

Juegos de la cripta

En Relato breve el 23/12/2012 a las 11:24 pm

Aquí estoy, papá, arropada, no muy calentita pero bien cubierta. Bien, ¿ahora cierro los ojos? Sí, de acuerdo. Tengo un poco de frío, pero me gusta saber que mamá está conmigo. ¡No vayas a apagar la luz! Ya sabes que me da un poco de miedo. ¿Dónde dices que está mamá? Es que no la veo… de hecho, ya no veo nada. Esperaré un poco, sí. Pero papá, ¿no te parece que has puesto demasiada tierra? Es que ya no puedo moverme.

¿Papá?

Amor de balcón

En Relato breve el 10/06/2012 a las 8:49 pm

La escuchó y suspiró, como ella no dio señales de haberse percatado, volvió a suspirar. Se conformó con el chirrido de las bisagras. Las ventanas de la casa de enfrente bajaron sus cortinas y se miraron de reojo.

—Este balcón nunca va a aprender —dijo una.

—¡Pero es tan romántico! —suspiró otra.

—Pues a mí ya me está empalagando.

En un abrir y cerrar de persianas todas las ventanas fueron dando su opinión acerca de la pasión que consumía al balcón.

El crujido de unos goznes acabó con la cháchara: la puerta entreabierta despertó, miró a sus indiscretas vecinas. Lanzó una mirada al balcón que ya dormía. Imaginó que le daba el sí: la puerta engalanada con guirnaldas, el balcón exhibiendo una enredadera de trinitarias en cascada, las ventanas iluminando la escena.

—Bah —se dijo—, imposible—. Cerró de un portazo.

El crujido de las hojas

En Cadáver exquisito, Ellas el 06/03/2011 a las 8:21 pm

El crujido abrió la puerta y se arrastró, lento pero decidido, hasta mis pies, como si el poco sonido que le quedaba fuese su combustible.

Combustible, pero al fin y al cabo eterno, como la llama que se extingue y en otro espacio prende y cobra forma.

Forma una fila de caracoles para encontrar respuestas que lleva por dentro. Respuestas que se olvidan apretadas entre las hojas de un libro.

Libro abierto, libro cerrado. Al final todo se resolvía en las tapas de un libro, que crujían de gozo cuando alguien se acercaba a mirarlas.

Mirarlas de reojo, como se mira lo ignorado, lo lejano, desconocido. Mirarlas a hurtadillas para aprehender su esencia y untarla en mi piel.

Piel era el nombre de sus palabras, que recubrían sus anhelos y enviaban mensajes ocultos y cifrados al gran poema de sus poemas.

Irreductibles palabras

En Breviario de amor, Cadáver exquisito el 06/02/2011 a las 8:56 pm

El cielo se desplomó sobre mí, deshecho en pedazos de nube que coronaron mi cabeza. Reino de agua, así.

Así, como cuando bebo vino, cuando escribo y rimo, cuando tomo y quito. Así de pronto, así es que vivo.

Vivo en una calle sin olivos, pero que huele a aceitunas; sin casas, pero con muchas ventanas; sin gente, pero lleno de voces.

Voces que cantan amores, que cantan ardores, que cantan horrores. Voces que cantan y encantan razones.

Razones imposibles. Verdades impensables. Irreductibles palabras que nacen de mí: hijas de mi aliento.

Aliento, viento en los labios, corrientes de aire del alma a los pulmones. De los pulmones a la nada.

Verbo perfecto

En Relato breve el 30/01/2011 a las 10:47 pm

Programado para conjugar verbos ardorosos, él escribía poemas perfectos, pero ella nunca pudo perdonarle su condición de robot.

Retazos

En Poesía breve el 24/12/2010 a las 8:44 pm

bola de cristal

que guardas alegrías

niñez lejana

·

olor a pastel

vaho en la ventana

música, risas

·

llanto alegre

abrazos y cantadas

feliz Navidad

Cuento de terror para alimentar el insomnio

En Relato breve el 21/11/2010 a las 6:14 pm

¡No hay ovejas!

Cuando se fue a dormir habían desaparecido todas las ovejas.

Agitar antes de leer

En Relato breve el 14/11/2010 a las 6:06 pm

Se bebió el contenido del frasco sin examinar antes la etiqueta: «Falsas ilusiones», se leía en ella.

Minutos después estaba muerta.

Las hojas

En Cadáver exquisito, Cuentos de la Tuitah el 03/11/2010 a las 12:28 am

Encerrado en su cuarto, escribiendo todos los días.

Días atrás el calendario cobró vida y se dedicó a comerse sus propias hojas.

Hojas en blanco, algunas con manchas. De ella no se entendía nada.

¡Nada te debo! —masculló entre dientes. Levantó su pesado cuerpo y se hundió en la oscuridad.

Oscuridad era lo que se reflejaba en esos papeles, la oscuridad de su alma.

¿Alma? No, no creo que aún le quede alguna —eso me dijo. Y entonces la mía se escabulló por la ventana.

La mano que se hunde en tu pecho

En Relato breve el 25/10/2010 a las 10:49 pm

Lo abrió de un tajo y hundió la mano en su pecho, después de rebuscar lo encontró aún caliente, pero ya no latía.

Tu cadáver en la cama

En Cadáver exquisito el 25/10/2010 a las 10:43 pm

Con un zapato le dio un buen golpe.

Golpe en el centro del pecho, como una flecha certera, directa, que atravesó su corazón, que le apagó la luz.

¡Luz! —pidió a gritos. Pero la respuesta fue un violento silencio.

Silencio en las noches, silencio en sus labios, en sus ojos, pero en su interior gritaba, su piel ardía de anhelo.

Anhelo de dormir en el suelo cuando se tiene cama grande.

Grande, tan grande que el fuego comenzó a incendiar la cama y los dos se consumieron en un beso que detuvo el tiempo.

Juego de palabras

En Poesía breve el 25/10/2010 a las 10:14 pm

Quiero darte mi juego de palabras.

Haz

tú con ellas

enrevesados juegos malabares.

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