Microliteratura

Archive for the ‘Relato breve’ Category

Aire

En Relato breve el 26/06/2013 a las 7:01 pm

Mi abuelo solía contarme que, en sus tiempos, el aire era gratuito.
—Respirar era entonces lo más parecido a un acto de libertad —decía con añoranza.
Y yo me tenía que aguantar la risa, porque mis carcajadas consumían demasiado oxígeno.

Te quiero

En Relato breve el 17/06/2013 a las 10:15 pm

Yo

Miró el cuaderno solitario que descansaba sobre la mesa, la página que quedaba al descubierto estaba llena de apuntes y dibujos que emborronaban todo significado. Lo cogió y se recostó en el sofá, el aburrimiento le convertía en un ser curioso. Pasó las hojas hasta llegar a una que estaba sin manchar, era la única hoja de todo el cuaderno que conservaba su color original. La arrancó y buscó un bolígrafo.

Él

Era la hora de cerrar, apagó las luces y cerró la persiana, metió la mano en el bolsillo en busca de las llaves y tropezó con un papel extraño, lo desdobló y leyó:

“Eres mi bolero. Y sin embargo te quiero.”

Beso creativo

En Relato breve el 17/06/2013 a las 10:15 pm

A Gabriel Jiménez Emán, el escritor de los cuentos perdidos.

Un par de labios llegan a un bar a tomar una copa de vino y encuentran a otros labios con quienes beben hasta la ebriedad. Una pareja coincide, en la entrada de ese bar, con el mismo propósito de embriagarse; pero no tenían labios y estaba prohibido pasar sin ellos.

—No pueden venir sin labios —dijo el portero, cortante—. Aunque vi en la barra unos que podrían acompañarles.

La pareja se mira con ojos de «encontramos nuestros labios», pero no lograron reconocerlos cuando les vieron aparecer, todos ebrios y morados. No les quedó más remedio que resignarse a los besos tristes: sin vino y sin labios; mientras ellos, los labios, hicieron el amor sin cuerpo con el uso de la lengua, es decir, con las palabras.

Lección de gramática

En Relato breve el 10/06/2013 a las 5:30 pm

—«Siempre» —dice el maestro— es una palabra que condena la frase a cadena perpetua. Por eso, es preferible no usarla nunca, y así darle a lo que decimos el beneficio de la libertad condicional.

—¿Y «nunca»? —pregunta una alumna.

El profesor reflexiona.

—Esa no hay que emplearla jamás, es una sentencia de muerte.

Novela negra para impacientes

En Relato breve el 10/06/2013 a las 5:30 pm

 Soborno. Bajos fondos. Tiroteo. Muerte. Sirenas. Revuelo. Policía. Soborno. No hay testigos. Pistas falsas. Investigación. Soplo. Huida. Arresto. Soborno. El inductor cruza la frontera.

Alta costura

En Relato breve el 03/06/2013 a las 9:04 pm

Dos mujeres reptan por el césped de corte inglés inmaculado. Visten de Vuitton, se han maquillado con Dior y tras ellas dejan un rastro de Chanel nº 5.

A una se le cae el labio inferior.

—Faya, qué vastidio.

—Tranquila, mujer, el doctor Mata te arregla eso en cuanto lleguemos.

—Zí, ya feo lo dien que te ha bejado a ti la odeja.

—¡Qué!

—¡Que ze te ha caido la odeja!

Toma del suelo el miembro desprendido y se lo enseña a su amiga.

Las dos se muestran sus sonrisas de costuras centenarias, guardan los apéndices en sus bolsos Loewe y reemprenden el camino hacia la clínica.

De amores olvidados

En Relato breve el 03/06/2013 a las 9:02 pm

—Estoy esperando a mi mujer —dice el anciano. Vendrá en el próximo tren.

Yo me siento a su lado, sonrío. El metro llega y se marcha, llega y se marcha, llega y se marcha.

El anciano sonríe.

Imagino que no tardará mucho en venir un familiar a recogerle.

La estación de servicio

En Relato breve el 03/06/2013 a las 9:01 pm

En la parte de atrás de la estación de servicio la vida transcurre más lenta y rara. El tiempo se vuelve remiso y dubitativo. Es como una tregua concedida con desinterés; un refugio de todo al aire libre, donde las miradas se vuelven ferruginoso bostezo y no distinguen nada. Aparco allí y me siento en mitad de una fuga. Cierro los ojos, trato de hacerme un ovillo y me traslado a cualquier momento pasado en otra parte de atrás  de mi existencia, protegido por silencios cargados de rumores y olor a expectativas estancadas.

Mientras los padres duermen en el coche de al lado, los niños, mostrando levemente sus lenguas por entre una sonrisa pícara, rompen botellines vacíos de cerveza: uno contra otro, otro, otro…. Ese ruido marca casi con exactitud el paso de los minutos bajo el sol de julio.

Naturaleza muerta

En Relato breve el 27/05/2013 a las 9:44 pm

Con sus simplezas ensombrece la verdura de la madreselva y avergüenza la lozana osadía de las adelfas. Sus pasos torpes, sus brincos y sus cabriolas, también hacen callar al mirlo —hasta entonces locuaz y algo galante— y huir despavorida a la oropéndola, siempre tímida a pesar de su festivo plumaje amarillo. Así que, sin llegar a ser un bestia, el turista, que resulta bullicioso y es de ademán invasivo, sí que tiene algo de gañán y, además, se cree gracioso.

El instante

En Relato breve el 27/05/2013 a las 9:43 pm

Tenía tantas ganas de verlo muerto que cuando se encontró de negro y dando la mano a todos los vecinos en la puerta de su parroquia, tuvo que contenerse para, por un lado, no sonreír de felicidad y, por otro, no entrar a postrarse ante santa Águeda en agradecimiento por habérselo llevado por fin.

Cuando sacaron el féretro para irlo a enterrar, ella estaba embelesada con  una pareja de gorriones que llevaban una animada conversación en una rama cuajada de flores.

Los deseos, si se cumplen, hay que seguirlos hasta el final sin despistes, y si no que se lo digan a ella, que dejó pasar la ocasión contemplando unos pájaros y todo volvió a empezar con él golpeando la mesa en demanda de comida y ella en la cocina con su blusa rojo sangre.

El gambito

En Relato breve el 29/04/2013 a las 8:57 pm

¿Y por qué se murió ese peón y tuve que acudir al club de ajedrez y decir «se ha muerto»? ¿Y por qué ellos soltando que fue la mala alimentación? ¿Y si la causa hubiera sido una coz de caballo porque ya se sabe lo que odian ser montados sin orden previa? ¿Y yo que les dije que consideraba inapropiada esa actitud y que el peón no tendría ni entierro cristiano? ¿Y que ellos me escupieran y retiraran la licencia federativa? ¿Y que yo decidiese nutrir a mi retaguardia con un dinosaurio, pese a que debo convencer a los soldados de su manicura semanal? ¿Y por qué los obispos ni mú? ¿Y por qué la dama, excitada que sí, que lo hace, que mi bestia satisface sus desproporcionadas pulsiones amatorias y el rey sin enterarse?

Barrotes y estrellas

En Relato breve el 29/04/2013 a las 8:57 pm

Hay un murmullo contagioso en las calles al que algunos llaman la voz de los perdidos. Yo no sé si las aguas bajarán según su curso ni si las gárgolas de las catedrales cumplirán su amenaza de gritos en la noche. El silencio nunca prescribe. Un niño —larva azul— perdido en la madrugada, sin refugios ni escondites, busca la manera de regresar a la mucosa. El cielo escupe estrellas sobre el espíritu no visto de los hombres. Sin duda. Hay cárceles al aire libre.

Santoral

En Relato breve el 29/04/2013 a las 8:57 pm

San Benito de Norcia, fundador de la orden de los benedictinos y del monasterio de Montecassino, sufrió varios intentos de envenenamiento por parte de otros monjes. Puso tierra de por medio.
San José de Copertino solía elevarse en vuelo por encima del altar, incluso estando arrodillado. Es el patrono de los aviadores católicos estadounidenses.
Santa Catalina de Siena manifestaba su desprendimiento regalando a los pobres las ropas de sus familiares y criados. El pudor le impedía regalar las propias.

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Alivio

En Relato breve el 22/04/2013 a las 7:27 pm

—Se me resbaló —ha dicho ella.

Y el bebé está en el suelo de la cocina, inmóvil. El bebé. Ella. La despersonalización que te exigían a diario en el trabajo ha llegado a casa. Hoy no ha sido un buen día: has vuelto a perder los nervios. Otra vez estás en el paro, otra vez con los bolsillos vacíos.

—Lo siento —ha dicho ella.

No te ha mirado y no te mira. Y tiene ese pequeño cuchillo en la mano. Tú te preguntabas cómo ibas a poder mantenerlos sin traer un sueldo a casa. Sin un trabajo fijo. Sin confianza, sin amor propio, sin todo lo que has perdido durante estos años.

—¿Qué vamos a hacer ahora? —dice ella.

No lo sabes.

Cualquier cosa.

Cualquier cosa menos sentir alivio.

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Se sabe que el amor

En Relato breve el 15/04/2013 a las 9:06 pm

Se sabe que el amor supone su propia curvatura. Un ardor que no llega a ser tiempo antes de convertirse en ráfaga o en látigo o en desierto. Hay quien diga que jamás habrá derrota porque a lo sumo habrá que escabullirse hacia otro cuerpo. Sin embargo, se sabe que el amor es huésped de una lluvia por venir y de una caricia que tendrá por ritmo el universo precedente. Lo que no se sabe nunca, lo que nunca se sabrá, es por qué el amor sí, por qué el amor no.

Madera buena

En Relato breve el 15/04/2013 a las 9:06 pm

Preparamos la obra por semanas. Actores, tramoyistas, escenógrafos, todos trabajamos muy duro. Y desde que inició la función él empezó a bostezar. Una vez abrió tanto la boca que bajé del escenario y le metí el cuchillo de utilería en la garganta. Era de buena madera.

Sordomudos

En Relato breve el 08/04/2013 a las 10:30 pm

Como para decir tonterías es mejor tener la boca cerrada; la pareja no pierde tiempo en conversaciones que no van a ninguna parte. En lugar de eso, pasan las horas acariciando sus brazos, rostros, torsos, piernas, escudriñando el uno al otro con la mirada. Son felices de forma simple y lo saben. Por eso, cuando el Dr. Milagro Conciencia les ofrece curar sus oídos y lenguas, la pareja niega con la cabeza mientras se miran de reojo. A salvo en su complicidad, sonríen hasta el punto de cagarse de risa, luego se alejan caminando, tomados de la mano, diciendo todo sin decir nada.

Estaciones

En Relato breve el 08/04/2013 a las 10:30 pm

Quebrado, roto, dividido, doblado, cascado, torcido, tronchado, cortado, herido, separado, despedazado, partido, rajado, desbaratado, destruido, descacharrado, descompuesto, deteriorado, aplastado, fragmentado, desvencijado, triturado, molido, estropeado, rendido y muerto.

La silla

En Relato breve el 01/04/2013 a las 8:40 pm

Todas las mañanas la directora busca la silla en el cuarto útil y la coloca al lado de la puerta de su oficina. Jacinto, el vigilante, espera que ella cierre su puerta para devolverla a su lugar. «Esta silla sobra aquí», dice. La escena se repite a diario. Cansada del juego, la directora regala la silla a Jacinto con la condición de que se la lleve a casa. Jacinto no acepta el ofrecimiento porque prefiere no trabajar en horas de descanso.

Precaución

En Relato breve el 01/04/2013 a las 8:40 pm

Cuando le dijeron que el destino estaba escrito en las estrellas, arrugó el cielo y lo echó al mar.

Cosas de niños

En Relato breve el 25/03/2013 a las 10:40 pm

Yo, señor, no soy malo, que es mi monstruo. Anoche, cuando todos dormían, se metió en mi cama y me habló muy bajito al oído. Me eché a llorar mucho rato; hasta se mojó la almohada. Con ella apreté la cara de mamá, como si abrazara a mi osito.

Yo, señor, soy un niño muy obediente; siempre hago los deberes que me manda mi monstruo.

Reflejos

En Relato breve el 18/03/2013 a las 11:30 pm

Miraba absorta las piezas que el joyero puso frente a sus narices, todas eran brillantes e hipnóticas, pero pronto sus ojos no pudieron separarse del anillo con el diamante más grande. Nerviosa lo cogió, lo acercó y vio su cara multiplicada en miles de máscaras. Lo soltó y clavó la mirada en el suelo, estaba asustada, ninguno de aquellos reflejos eran lo que ella algún día fue, o quiso ser.

El funeral maldito

En Relato breve el 18/03/2013 a las 11:30 pm

El día de mi funeral fui arrojado a la fosa común. Al despertar la cabeza aún me daba vueltas producto de alguna sobredosis. De Charles a Charles, Bukowski intercambiaba palabras y bebía whisky en las rocas con Baudelaire, mientras que con la mirada devoraban las firmes y bien torneadas piernas de Sylvia Plath, quien, inmersa en sus pensamientos, fumaba un cigarrillo extra largo. Lord Byron, sentado en el mugriento piso, le aullaba a una esmerilada luna en menguante, como llamándola, como queriendo despertarla de un extenso y diáfano sueño. En una esquina de aquel tugurio de mala muerte, Samuel Taylor Coleridge cortejaba a Virginia Woolf recitándole «Kubla Khan», su más célebre poema escrito en vida bajos los influjos del opio. Paganini amenizaba la juerga.

Consensos

En Relato breve el 11/03/2013 a las 9:30 pm

Basta con que el parlamento promulgue una ley para que de inmediato se cumpla. Que florezca el desierto, que de los ríos brote leche, o de las piedras, ríos. El único límite es su imaginación. Así funciona el poder en aquella isla en la que nunca le han dado la espalda a su ancestral cultura de chamanes y magos. Basta apenas eso, y el acuerdo unánime de los parlamentarios, fieles representantes del pueblo.

Hace cien años que se constituyó aquel orden. Hace cien años que se presentaron las primeras cien propuestas.

Aún se están discutiendo.

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Nuevo paisaje

En Relato breve el 11/03/2013 a las 9:29 pm

Vivo en la plaza en la que nací. Portal siete, primer piso. Me asomo al balcón y veo florecer árboles desconocidos que sustituyen a las acacias enfermas y enterradas por los servicios de jardinería funeraria.

—Cómo deben llamarse esos árboles… las flores color violeta, qué curioso.

—Árbol del amor, señora.

(No me doy cuenta, pero cada vez más a menudo, hablo sola y en voz alta. A nadie le extraña. Gracias a las nuevas tecnologías telefónicas, algunos signos de senilidad quedan amablemente camuflados)

—Ah, gracias. Son tan hermosos… No dan la sombra de las acacias, pero llenan de color la plaza.

—Yo también encuentro bonitos. Yo llamo Kaab y vivo aquí en plaza.

Antes de responderle me fijo en sus ojos, tan oscuros. Nunca hubiera creído que sentarse bajo el árbol del amor tuviera unos efectos tan inmediatos.

La puerta condenada

En Relato breve el 11/03/2013 a las 9:27 pm

De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir.

De Descortesía del suicida, Editorial Candaya, Barcelona, 2008.

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Sueño lúcido

En Relato breve el 04/03/2013 a las 8:25 pm

Martina de súbito aparece (o hace como que siempre ha estado) sentada en la encimera de la cocina y además bebe algo de mi taza, que imagino que será café, aunque yo no he escuchado ningún maldito trasto. Me pregunta e insiste, con un interés que no le reconozco, qué estoy haciendo. Como si no lo vieras, estoy a punto de replicarle, irritado por la faena evidente de llenar de provisiones y útiles la mochila. No ves que preparo mis cosas antes de que me atrape el sueño; pero me doy cuenta de que nos veo a ambos, a ella y a mí, como un espectador de excepción. La luz es turbia e irreal, las formas se escapan y nadie pestañea. Entonces, cuando comprendo la trampa y pienso en pellizcarme, ella —o yo, en rigor— se echa a reír.

La ultima visita

En Relato breve el 25/02/2013 a las 6:33 pm

Si las noticias eran ciertas, su novio había muerto la noche anterior en un accidente de tránsito. Pero si él estaba muerto, ¿quién había pasado la noche con ella? Atemorizada levanta las sábanas para ver lo inequívoco; el cuerpo desnudo de su soledad creciente.

Locura

En Relato breve el 25/02/2013 a las 6:33 pm

El día que se alborotó el cabello en plena calle, tamborileó con sus dedos en cualquier superficie, gesticuló mientras discutía consigo mismo a buena voz, rió sin venir a cuento moviendo la cabeza de lado a lado, sonrió a los transeúntes girando robóticamente su cuerpo, pidió cigarrillos a discreción que unos metros más adelante destrozaba entre sus grandes manos, cambió caprichosamente de sentido y dirección mientras caminaba, saltó un seto, saltó donde no había nada y cayó carcajeándose al suelo, caminó meditabundo por el centro de la calzada, dedicó una canción desentonada a los viajeros del autobús y miró fijamente objetos que sólo él veía; lo hizo porque le embargó la irresistible sensación de que todo, todo, era posible a partir de ese momento.

Plenilunio

En Relato breve el 25/02/2013 a las 6:32 pm

Mamá preparó un par de maletas rápidamente y me llevó a una casa de monjas. Aseguró, señalando al cielo, que regresaría a por mí en una noche como aquella. Desde entonces, a cada luna llena le regalo su nombre.

La ceguera

En Relato breve el 18/02/2013 a las 9:09 pm

Cierto sujeto astuto, de muy escasos escrúpulos, finge estar ciego y mendiga en una esquina, más por avaro que por indigente. Tras diez años de mentida ceguera se enriquece, pero la avaricia le impide abandonar el hábito. Uno de sus habituales contribuyentes se entera de que miente. Al sentir que se han aprovechado de su buena fe, le pega tan fuerte al ciego virtual que lo deja realmente ciego. Este acude a otro sujeto de astucia sobresaliente, de esos que llaman médicos, en busca de ayuda para curarse. El supuesto tratamiento del galeno deja en la ruina al invidente y sin haberle devuelto la vista. Se ve obligado a mendigar de nuevo, pero muere de hambre, pues todos, habiendo conocido la falsa ceguera, dudan de la verdadera.

Un final sin principios

En Relato breve el 18/02/2013 a las 9:09 pm

Sigue corriendo con las lágrimas lacerando sus mejillas, atrás deja los gritos, las sirenas y los cristales rotos manchados de sangre. Corre sabiendo que de nada servirá, que será un muerto más, un cadáver olvidado.

Cansado de huir se detiene y alza las manos sobre su cabeza, un escalofrío recorre todo su cuerpo, la primera ráfaga de balas impacta de lleno en su espalda.

La paz que nunca tuvo le invade y con una sonrisa cae al suelo convirtiéndose en polvo, en recuerdo.

Ortodoncia

En Relato breve el 18/02/2013 a las 9:09 pm

Quiso darle un beso, pero ella lo rechazó. Tras unos movimientos ondulantes que recordaban a una cobra, escupió un «no» que por sí mismo ya habría matado cualquier duda. Pero por si acaso llegara a sobrevivir alguna, ella agregó: «tienes dientes de hierro. Un beso así sólo puede estar oxidado».

Esa noche en su casa se sirvió un vodka sin hielo, agarró un alicate y se encerró en su cuarto.

A la mañana siguiente su madre lo encontró desdentado y desmadejado, ebrio y sin consciencia. En la mayoría de las piezas dentales desparramadas por el suelo, aún podía verse algún hilo metálico retorcido que se había negado a salir.

Puntual

En Relato breve el 11/02/2013 a las 4:27 pm

Le prometió que llegaría puntual a su cita como todos los domingos desde aquel en el que se conocieron, muerto o vivo. Ha pasado más de una hora y, aunque ella no lo puede ver, ya no lo espera. Sabe que llegó.

Aashka

En Relato breve el 11/02/2013 a las 4:27 pm

Algunas veces me incomoda mi miembro fantasma, ese brazo que no tengo. Es un dolor reumático e irritante, que me impulsa a rascar con una aguja de calceta bajo la inexistente escayola. Pero también es un dolor sinestésico. Porque me sabe a ganas de correr desaforada, a saltos en los charcos, a pirueta y a brinco, a libertad satisfecha. Es un dolor inmensamente feliz.

Curiosamente, mis otros miembros escindidos —la cabeza, mi otro tronco, las piernas por las que una vez corrió mi sangre— no me producen molestias. Sólo sufro de ese brazo, el que nunca estuvo, el que jamás existió. Más, sorpresivamente, ayer mi preciosa Aashka me comentaba que le sucede exactamente lo mismo. Y ambas nos reímos a un tiempo, porque aunque hace ya quince años que nos separaron con éxito, siempre seguiremos siendo hermanas siamesas simétricas.

Un crítico de altura

En Relato breve el 03/02/2013 a las 8:49 pm

Andaba por la calle leyendo una elogiosa nota sobre mi poesía aparecida en una revista italiana, cuando una paloma me cagó la página.

De Descortesía del suicida, Editorial Candaya, Barcelona, 2008.

Domingos

En Relato breve el 03/02/2013 a las 8:49 pm

El ladrón de sombras vende lo robado los domingos por la tarde. Ese día, a esa hora, los solitarios están dispuestos a comprar cualquier cosa.

Posesiones de nueva generación

En Relato breve el 27/01/2013 a las 9:45 pm

Mi móvil está poseído, y estoy preocupada. Cuando presiono cualquier tecla, sólo se marca el número seis. Muy ingenioso no es, la verdad. A todos mis contactos femeninos les llama, simulando mi voz, para decirles que son unas zorras. Eso es cierto, vale, pero su comportamiento es inaceptable y ya me ha hecho perder a muchas amigas. A los hombres, en cambio, los telefonea para insinuarles que a mí me gustaría hacerles una… Bueno, permitidme que no ofrezca detalles.

Hace poco me dirigí a un reputado exorcista, aunque únicamente practica exorcismos a distancia. Acordamos, pues, que añadiría su teléfono a mi agenda de contactos y, así, cuando la posesión diabólica lo llamase, él lo exorcizaría sin piedad.

No sé, dudo que funcione, porque si algo bueno tiene mi demonio es que siempre mira por nuestro bolsillo y cuelga rápido.

La voz perdida de un joven poeta

En Relato breve el 27/01/2013 a las 9:45 pm

El maestro le dijo:

—Si deseas ser poeta debes hallar tu voz.

El joven sacerdote buscó en cada rincón donde antes se había hincado a rezar sus letanías; pero no fue allí donde encontró su voz, esta vagaba en los oídos de aquellas a quienes susurró palabras de amor y algunas frases obscenas.

La astilla en el zapato

En Relato breve el 27/01/2013 a las 9:45 pm

La explicación a su repentina sensación de tristeza la encontró incrustada en la suela de sus zapatillas favoritas. La astilla de melancolía era minúscula, de color verde, como un pequeño puñal de jade. Lo primero que pensó fue arrancarla a la brava, pero un pensamiento más pragmático sobre la situación le empujó a intuir que el contacto directo de su piel con la astilla podría causarle aun más daño. Mal asunto. ¿Para qué sufrir en vano? Luego intentó usar las llaves de casa como quien se quita un chicle del zapato, pero recordó que el metal conduce electricidad y que la electricidad y los sentimientos a veces coinciden. Entonces decidió andar descalzo. Enseguida sintió miedo, confusión, frustración, rabia, odio, ira. Mejor la melancolía, soltó en voz alta mientras se anudaba el cordón de las zapatillas.

Agravio

En Relato breve el 20/01/2013 a las 9:46 pm

Sacó un cigarrillo de su bolso y lo encendió. Era una noche calurosa y todos dormían, las calles vacías dejaban escuchar el ruido de sus tacones en cada paso mientras se alejaba del cuerpo. En ese instante se sintió libre; libre por primera vez en mucho tiempo. No había ni miedo ni culpa, sabía que en la noche se esconden secretos más terribles que el acto que acababa de cometer.

Caminaría sin asco hasta el amanecer.

Blanco y negro

En Relato breve el 20/01/2013 a las 9:45 pm

Son las ocho de la mañana, empieza a llover, es un martirio sentir el agua pero no poder verla.

Los ancianos grises intentan cruzar la calle, pero el paso de cebra no se distingue bien en la calzada negra. Los niños, ausentes, caminan hasta la escuela con esa tristeza blanca que siempre los acompaña.

Los cementerios están llenos de clowns, poetas, actrices, malabaristas, magos, escritores y otros artistas suicidas.

Todos empiezan a arrepentirse de haber vendido el arco iris.

Perdón

En Relato breve el 20/01/2013 a las 9:45 pm

—Sólo quiero que me perdones —dijo Ponciano a su esposa.

—Oaoaoaooooooo —fue su respuesta. Le era difícil contestar con palabras articuladas pues un calcetín mugroso, que metió su esposo a la fuerza cuando la amordazó y la maniató, le impedía mover la lengua.

—Sabes que si no me perdonas no podrás entrar a tu amado cielo —se burló Ponciano.

El asesinato de la mujer mono

En Relato breve el 13/01/2013 a las 9:19 pm

Y de una noche de copas bestiales nació la primera mujer mono. Orejas peludas, un rabo cortito y unas inquietas manos brillantes le permitían vivir escondida entre científicos maravillados por su rara condición. Aprendió el alfabeto y algo de geometría haciendo uso de su fantástica inteligencia humana y de su instinto animal. Cuando no pudo avanzar más en sus conocimientos la llevaron a un zoológico. Un día cayó por error un lápiz en su jaula. La mujer mono escribió con toda la fuerza de sus dedos SÁQUENME DE AQUÍ. La asfixiaron esa noche. Los monos de su jaula evitan escribir en público para no correr su misma suerte.

Ha llegado la hora del olvido

En Relato breve el 13/01/2013 a las 9:18 pm

Hay que borrar a todos de la mente y después a uno mismo  para yacer en armonía. Nunca decir que no cargamos a nadie  en los hombros porque nadie se va solo. Siempre hay alguien  en la  espalda.

Somos fugaces y así está escrito: venimos sólo para echar un vistazo  y nada más.

Concesión

En Relato breve el 06/01/2013 a las 9:24 pm

El anciano pide el deseo, cierra los ojos, y esperanzado sopla las velas de la tarta de su ochenta aniversario. Cuando los abre, las ve todas apagadas. Las veinte.

Más acá

En Relato breve el 06/01/2013 a las 9:24 pm

Oscuridad.

Una pequeña lámpara se enciende y su escasa luz sólo deja ver la mesita sobre la que reposa y, junto a ésta, una silla. Un hombre joven irrumpe en el espacio iluminado. Se le nota intranquilo. Tras mirar a su alrededor con movimientos rápidos, se sienta en la silla. Con gesto concentrado, rompe a hablar:

HOMBRE JOVEN.- Espíritu, si estás ahí, da dos golpes.

En el silencio de la habitación resuena un único golpe.
La lámpara se apaga. Read the rest of this entry »

Entre la vigilia y la aurora

En Relato breve el 30/12/2012 a las 8:44 pm

Con cuidado para que no se les cayeran los alfileres sobre la almohada, los sueños de Aurora se posaron mezclándose entre su pelo. No sabían cuál sería el elegido; aventuras, amor o quizás misterio. Lo que estaba claro es que nada de pesadillas, por mucho que protestaron, ese día les tocó quedarse en casa. La noche llegó al fin y Aurora escogió.

Nadie supo cual fue el ganador. Al despertar y como única pista, una nota que decía: «Suéñame pronto».

Prisas

En Relato breve el 23/12/2012 a las 11:25 pm

Ella, ejecutiva, taconea la calzada mientras detiene un taxi. Tan pronto lo aborda, murmura una dirección y revisa su maquillaje en el espejo. Sorpresa: metros más atrás, se ve a sí misma también subiendo a otro taxi, con idéntica premura.

Poco después, ambos autos surcan vertiginosamente la avenida hasta que, implacable, un camión que carga escombros pierde el control y embiste con rabia al más retrasado de los dos. Ella pide detenerse y corre desesperada a ayudarse como pueda. Mientras tanto ella, moribunda en el metal aún crujiendo, lamenta el retraso que el accidente le ocasiona. Lo más sensato, piensan, es intercambiar puestos.

Sólo así pudo llegar a tiempo a su silla en el panel de especialistas: sus heridas habían sanado por completo. En cambio, para la ambulancia, fue tarde. Una lástima: ahora sin prisas, su maquillaje lucía inmejorable.

Juegos de la cripta

En Relato breve el 23/12/2012 a las 11:24 pm

Aquí estoy, papá, arropada, no muy calentita pero bien cubierta. Bien, ¿ahora cierro los ojos? Sí, de acuerdo. Tengo un poco de frío, pero me gusta saber que mamá está conmigo. ¡No vayas a apagar la luz! Ya sabes que me da un poco de miedo. ¿Dónde dices que está mamá? Es que no la veo… de hecho, ya no veo nada. Esperaré un poco, sí. Pero papá, ¿no te parece que has puesto demasiada tierra? Es que ya no puedo moverme.

¿Papá?

Donde reina el silencio

En Relato breve el 23/12/2012 a las 11:24 pm

Y el Principito resucitó y era rey y se volvió misántropo y no hallaba un sitio para disfrutar el silencio —había comprendido que era una joya de bella rareza—. Lo buscó en montañas, acantilados, a la orilla del mar, en grutas, debajo de un baobab al atardecer. Impasible y resignado, tomaba la silla plegable azul —frágil trono— mientras la capa de terciopelo carmesí flotaba a sus espaldas. Caminó y caminó hasta ascender a una cúspide nevada, donde el sol no lo molestaba sino que era cómplice de aquel mutismo voluntario, que luego debería explicarle a aquella plebeya enamorada de él que no comprendía sus afanes de ermitaño.

*Microrrelato basado en el video de la canción Enjoy the silence, de Depeche Mode.

Crónica de un absurdo

En Relato breve el 16/12/2012 a las 8:55 pm

A Adolfo Hitler

No supo con certeza si se trataba de un abismo o un laberinto, pero, en fin, era inevitable su salida. Emergió en silencio, piel desnuda, despoblado de fuego. Sintió en la superficie de cráneo la presión casi hiriente de unas manos indescifrables que procuraban extraerlo de su cálida estancia. Después, ya en brazos del aire, y mientras era colocado en forma vertical, con la cabeza hacia abajo, recibió una nalgada espantosa que accionó sus cuerdas vocales e incendió su primer grito. Desde entonces juró vengarse: del médico, de todo el mundo… y lo hizo.

De oficio: espíritu navideño

En Relato breve el 16/12/2012 a las 8:55 pm

Recinto cerrado. Luces encendidas. Herramientas por todas partes. Escaleras de mano que suben y bajan a toda prisa por las eléctricas. Cámaras de seguridad que vigilan el ejército de hormigas obreras. Expositores cambian de lugar. La exactitud de los planos no da cabida a improvisar. La creatividad sólo puede venir de arriba como una inspiración divina. La virgen María, San Pedro, el niño, hasta la mula y el buey vienen en cajas «Made in China». Las horas corren. El árbol enorme del lobby viene decorado de fábrica. Enchufar y listo. Igual que el microondas con 30% de descuento que encabeza las ofertas del departamento de cocina. Poco antes de abrir, el gran hermano verifica que las guirnaldas cuelgan en su lugar. Villancicos inundan la tienda. Todo a punto. El contrato expira. Ventanilla. Cheque. Me voy a dormir.

Dioses

En Relato breve el 16/12/2012 a las 8:55 pm

La tupida selva se expandía ante él, hermosa, intrincada, abrazando su cuerpo y su espíritu a cada paso que daba. El día comenzaba a despuntar, los primerizos rayos del sol incidían sobre cada árbol, cada roca, cada ser que animaba aquel milenario lugar. Su nuevo dios apareció de improviso, metálico, reluciente, mesando sus barbas mientras escrutaba todo cuanto le rodeaba. No hablaba el mismo idioma, aunque no tardaría en hacerse entender. En su alocución, el supuesto dios incidía una y otra vez sobre cierta palabra:

—Oro. ¿Dónde está el oro? Llévame hasta el oro.

Tiempos revueltos

En Relato breve el 09/12/2012 a las 9:10 pm

Mario abraza a la joven. Ella llora, él le entrega su pañuelo. Mario sube al tren. Ella se seca las lágrimas, intenta sonreír. Los últimos cuatro días han sido maravillosos. Enamorarte de un soldado durante la guerra solo te traerá tristeza, recuerda que le decía su madre. Cuando el tren abandona la estación ella continúa en el andén, agitando su pañuelo.

A Mario le quedan treinta días de permiso. En el vagón cuenta los pañuelos que guarda, suficientes para la media docena de estaciones en las que el tren se detendrá antes de llegar al frente.

Colofón

En Relato breve el 09/12/2012 a las 9:10 pm

Este libro se terminó de imprimir y encuadernar el día que te perdiste, el mes de no me acuerdo, el año, creo, fue hace cinco o siete. Impresora y encuadernadora Olvídame, S.A de C.V. Calle Pensamiento, colonia No vuelvas por aquí, interior nada, México D.F. Se tiraron 2000 lágrimas.

Coincidencias

En Relato breve el 09/12/2012 a las 9:09 pm

La música suena y se desparrama como las hojas barridas por un viento distraído. Cuatro acordes se repiten hasta el cansancio. Los interpreta un acordeonista ciego y canta una soprano muda. Es todo demasiado extraño en este domingo inservible. Podría pensar que lo he soñado, pero no. Sucede delante de mis ojos como una letanía. Si avanzo, ellos me siguen. Si me  detengo, se detienen. Me observan y me imaginan como un acordeonista ciego cuya amante es una soprano muda.

Ya somos un cuarteto y me parece bien. Repito los cuatro acordes con mi acordeón que, ahora, suena como ocho. Mi amante simula cantar.

Hay ciertas similitudes que siempre alegran mi corazón ausente.

Ha llegado la hora del juicio

En Relato breve el 02/12/2012 a las 8:32 pm

Hay que extender los pies y cruzar las manos  en un cofre. Nunca gritar que somos culpables porque nadie se va limpio.

La suciedad viene del origen y nadie ha podido hacer nada; ni siquiera el Hijo que se baña en aguas santas.

A veces creo que eres casi normal

En Relato breve el 02/12/2012 a las 8:31 pm

Vivo con un desconocido al que debo alimentar tres veces al día. Mantener su ropa limpia, y las cosas de la oficina en su lugar. No hablamos, no reímos y no se cuál es su segundo apellido. En ocasiones él me llama Paula, aunque sabe que mi nombre es Alejandra.

No vamos con mis padres los fines de semana, no vamos al cine ni a pescar; ni siquiera salimos al parque a pasear. Si llega a las cuatro de la mañana un día, yo lo recibo con una sonrisa, le sostengo el saco y espero a que entre a la cama. Apago la luz y le digo que lo amo aunque no me escuche.

Un domingo, después de comer, le dije que quería tener hijos; hizo una mueca, se paró y me arrodilló frente a él. Le hice sexo oral.

Abecé diario

En Relato breve el 30/09/2012 a las 10:34 pm

Alarma, bostezo, café chutado, ducha. Empezamos: facebook, gmail, hotmail. Infojobs, jaqueca, kleenex. Lástima. Macarrones, noticias, ñus. Otros proyectos quiméricos. Retirada. Sofá, tele, un viejo western xenófobo yanqui. Zzzz.

El difícil arte de pensar

En Relato breve el 30/09/2012 a las 10:34 pm

Hoy es martes. Los martes suelo tener pensamientos equivocados, inciertos, molestos.
Cuando llega el miércoles, ya pienso bien, pero me dura un día.
El jueves, otra vez, la misma rutina.
El viernes también es un día nefasto. El último, el de la semana pasada, no me gustó nada. Pensé eso y eso era desagradable.
Sábados y domingo, no pienso.
El lunes es diferente. Muy diferente. Me siento y espero, y lo hago sonriendo. No falla. Entonces el pensamiento comienza a dar vueltas, me rodea. Me hace preguntas que no respondo y entablamos una relación casi fraternal. Se entretiene conmigo y me hace muy bien.
Ese día, por favor, no llamen.

La madre de la animadora

En Relato breve el 30/09/2012 a las 10:34 pm

¿Sí, señora? No llore, por favor, no la entiendo ¿Cómo? Sí, sí, la hemos encontrado. Sí, en el bosque. ¿Perdón? ¿Quiere saber cómo está su hija? Deme una M. Deme una U. Deme una E. Deme una R. Deme una T. Deme una A.

Venta sobre venta

En Relato breve el 23/09/2012 a las 10:08 pm

El vendedor despierta, no porque lo desea sino porque el despertador le apunta con el dedo del despido. Intimidado, frente al espejo, deja correr el agua. Usa la herramienta cepillo dental como sus padres le enseñaron. Arriba y abajo. Entre ducharse o desayunar hoy escoge silenciar las tripas, ¿leche desnatada? Calle, boleto, andén, empujón, disculpas aceptadas de mala gana, una, dos, tres estaciones hasta que al fin; próxima parada. De nuevo, Perdón, Disculpe, Lo siento. Individualidades arreadas. Calle, escalera, ascensor, Hola, Sonrisa, Hola, Sonrisa, Hola, Sonrisa y todas las necesarias. Entonces se aprietan tuercas, se tira de la palanca, se estampan sellos, se teclea en el ordenador, se sirve café, se dice buenos días antes o después de ofrecer ayuda a ese cliente que entra con ganas o sin ganas de gastar dinero.

 Dinero.

 Dinero.

 Dinero.

Fast story

En Relato breve el 23/09/2012 a las 10:08 pm

Toco con la punta de mis dedos el nuevo ordenador. Mecanografiar tenía un encanto especial: cuadrar el papel, ajustar los márgenes, el sonido de las teclas sobre el papel. Ya no se usan aquellas máquinas de escribir.
Esa imagen bucólica del escritor y su máquina, paisaje pastoril, un perro, chimenea, whiskey y cigarro después de las cien páginas escritas, que solía recrearse en el cine, es solo un recuerdo.
No soy escritor, pero me gusta darle a las teclas. Escribir cien páginas me parece todo un reto; aunque lo he hecho antes, confieso que me gustan los cuentos cortos, como el de aquel escritor que decía que no lo era, palpaba el nuevo ordenador, pensaba que mecanografiar tenía un encanto especial, le parecía que escribir cien páginas era un reto y confesaba su fascinación por los cuentos cortos.

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Cuenta hasta diez

En Relato breve el 23/09/2012 a las 10:07 pm

«Cuando aparezca un monstruo y no esté aquí contigo solo tienes que cerrar los ojos y contar hasta diez, te prometo que el monstruo ya se habrá ido». 

Las palabras de su madre ahora quedan muy lejanas pero hoy resuenan en su cabeza.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez.

Abre los ojos y primero mira sus manos, le asusta volverlo a encontrar. Levanta despacio la cabeza hasta toparse con el lavabo, el miedo invade su cuerpo y tiembla. Sigue levantando la mirada hasta encontrarse de nuevo con él. Rápido, vuelve a cerrar los ojos.

 Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez.

Ya no abre los ojos, tiene miedo, sabe que el monstruo del espejo nunca va a desaparecer. 

Once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis…

Teoría de la conspiración

En Relato breve el 16/09/2012 a las 9:37 pm

Hubo la mentira primordial o la ciega maldición de abrir una pequeña caja. De ella salieron despotricadas criaturas de guerra flacas y solitarias, sobre todo solitarias, que corrieron aullando por el mundo. Estamos en el último milenio. Aún nos conduce Pandora al precipicio.

Hay una invasión que se está planeando. (Flotan cargamentos incendiarios en el cielo, enjambres de metal para la aniquilación del mundo). Hay un expediente secreto. Plegarias sin receptor se desvanecen en ruido blanco. ¡Salvadnos, detective Mulder! ¡Rezad por nosotros, detective Scully! Despertadnos. Mostrad al mundo esos documentos largamente ocultos que incluyen nuestro nombre.

Conjura. Colusión de bytes. Seres venidos desde lejos han planeado tu abducción. Te llevan a su nave y freudianamente psicoanalizan tus entrañas. Te implantan el embrión de Fobos y te bautizan en el evangelio del Alien Resucitado.

Orden

En Relato breve el 16/09/2012 a las 9:36 pm

Estar  así con tan poco espacio y tan cerca de la puerta hace que el señor de corbata y el señor de remera hablen. El viaje se viene demorando o se ve que hablan tanto que se les gastan las palabras.

Entonces usan desodorante de ambiente con olor a pino.

Cachetadas, escupitajos, golpes de puño, carros hidrantes y gases lacrimógenos, picanas eléctricas y celdas, mazas y picos del progreso, muros y parapetos de metal, rayos de la ira de dios, bombas sobre plazas con manifestantes, misiles sobre poblaciones que duermen.

Llegando a la terminal el mundo ha sido devastado, pero lo que queda de él está en orden.

Hacerte, la palabra

En Relato breve el 09/09/2012 a las 8:16 pm

Fui escribiendo todas las palabras del mundo hasta que aparecieron tus manos, tu espalda, tu vida. Lo demás decidí borrarlo, ya no hacía falta. Pero hacía falta. También serías eso. Sin la palabra Futuro y sin la palabra Salida. Faltó hacerte la palabra. Faltó escribir Tu Rostro Mañana. Ya no alcanzo a seguirte contando. Esto sobra para que nunca te vayas.

Ataraxia

En Relato breve el 09/09/2012 a las 8:16 pm

El ermitaño escuchó, tras largos años de búsqueda, la voz omnipotente; mas, al transcurrir unos segundos, optó por cerrar los ojos, por hacerse el sordo, por retomar su displicencia.

El escultor

En Relato breve el 09/09/2012 a las 8:15 pm

Su afición a la escultura lo llevó a estados esquizofrénicos. ¡En vez de piedras veía figuras!

Y una noche, con el cuerpo dormido de su madre, esculpió su obra maestra hasta dejar sobre la cama la ensangrentada calavera.

Total, ella siempre le había dicho, al tratar de explicarle cosas metafísicas, que Dios la había hecho de barro.

Descortesía del suicida

En Relato breve el 05/08/2012 a las 9:12 pm

En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por la detención de los trenes. En la estación de Sants un hombre se había arrojado a las vías. En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por los constantes suicidios en las horas de máxima afluencia de público.

De Descortesía del suicida, Editorial Candaya, Barcelona, 2008.

Locus amoenus

En Relato breve el 05/08/2012 a las 9:11 pm

Para Miguel Ángel Zapata, que sabe de lluvias e inundaciones

 

La tarde es deliciosa. Tras un largo día de calor, una leve brisa refresca el ambiente. Sentado en un banco del parque, disfruto a solas y en silencio de un momento casi perfecto.

El cuerpo de la niña se estrella a mi lado con su característico ruido de fruta madura. Miro hacia arriba. El segundo cuerpo —el de un niño esta vez— cae unos instantes más tarde, a pocos metros del banco. Después cae otro, y otro más. La tormenta ha empezado.

Muñecas

En Relato breve el 05/08/2012 a las 9:11 pm

Cuando murió mi hermanita la enterramos junto con sus muñecas para que le hicieran compañía. Transcurridos noventa años de aquel triste suceso, he llegado a convencerme que las muertas fueron las muñecas, y enterramos también a mi hermanita para que les hiciera compañía.

Ambas sueñan

En Relato breve el 29/07/2012 a las 10:12 pm

Una mujer sueña que se ve acostada durmiendo. En el cuarto donde duerme ha entrado una ráfaga helada a través de la ventana. Su cuerpo, flácido, busca a tientas una cobija. En su sueño también tiene frío pero no alcanza a cubrirse con nada. Finalmente siente un repentino calor. Ha amanecido: el sol entró en la recámara. En su sueño, alguien abre la nevera de la morgue donde reposa su cuerpo, y este es cubierto por el rayo de luz que emanan las bombillas calientes. Se estiran, una en la cama y la otra en la camilla. Ambas se sienten más tranquilas porque, finalmente, todo parece haber sido un sueño.

Iniciativa popular

En Relato breve el 29/07/2012 a las 10:06 pm

Ya nadie llevaba la cuenta del número de efectivos. El Presidente arengó contra el país que nos asediaba. Los ministros levantaron el puño. No somos una gran nación, pero sí tenemos ciudadanos de enorme complexión, de pie grande. Fue H. Pipper, el famoso trompetista, el que comenzó con el plan. En el momento preciso dio la orden. Y la transmisión fue exacta a los puntos donde todos y cada uno de nosotros nos hallábamos reunidos. Saltamos a la vez. Fue un salto enérgico y descarnado. Que luego fuéramos los menos los que sobrevivimos y acaso ahora sólo formemos una provincia, es lo de menos. Importaba el fin del país enemigo. Y el salto medido de nuestros conciudadanos. Tras el acto, el terremoto. Aquí y allá. Entonces, sus tanques desarbolados. Un cisma de mil pares de cojones.

Tic-tac-tic-tac

En Relato breve el 29/07/2012 a las 9:42 pm

El hombre recobra la conciencia después de lo que parece ser un largo sueño. Despierta, abre grande los párpados, pero sus ojos no alcanzan a ver nada. Nada. Intenta moverse, ponerse en pie, ir hacia algún lugar. No hay manera. Es incapaz de sentir cualquier parte de su propio cuerpo. Si aún goza del privilegio de ser, tendrá que ser incorpóreo. Pronto toma conciencia de que la única facultad que conserva es el habla, que resulta imposible diferenciarla del pensamiento en voz alta si no hay quien escuche. Inútil. Después del ataque de pánico correspondiente al cuestionamiento sobre la verosimilitud de su propia existencia, luego de callar su propio grito, el hombre encuentra una pizca de esperanza cuando oye el tictac de un reloj. Es lo único que escucha: tic – tac – tic – tac.

Tú, infinito

En Relato breve el 22/07/2012 a las 9:39 pm

Sobre el boulevard y debajo del sol de junio, lo vio pasar.  Ella, con lo que rescató de su vida, desperdigado en el asiento de atrás del auto. Él, ignorando que al abrir la puerta encontraría los despojos de lo que compartieron. Cinco años y un fin sin adiós. Un cruce de miradas, de calle a calle, fue todo.

Él, la odió tanto como el amor vivido le permitía. Ella, lo amó tanto como el odio acumulado consiente.  Dos años desde ese boulevard en que no cruzaron palabra. Tan triste como si jamás se hubiesen conocido.

Nunca se buscaron de nuevo, pero se inquieren siempre. En otra piel, en el lenguaje de otros besos, bajo el toque de otras manos. El viaje infinito hacia el todo que se escapó un día de sus corazones.

Charlas entre el padre de Dios padre y la madre que lo parió

En Relato breve el 22/07/2012 a las 9:36 pm

—¡Vos tenés la culpa! ¿A quién se le ocurre regalarle un universo? ¡Y encima darle ese poder omnímodo! ¡Tenía que crecer sin límites, decías! ¡Tenía que aprender a administrar sus propios universos, decías! Ay, a ver si el señorito le crecía acomplejado. Para que sepas, yo no tuve mi primer universo hasta que no aprendí a manejarme como rey y como presidente de gobierno. Recién ahí me regalaron una multinacional y hasta que no pulí mi criterio no me compraron un planeta.

—Estás exagerando, Rodolfo. Siempre fuiste un exagerado.

—¡Exagerando! ¿Vos viste cómo se divierte tu hijo?

—Bueno, es chico todavía. Ya va a aprender.

—Ya va a aprender, ya va a aprender. Dale, dale, vos seguí malcriando al mocoso.

Luna de miel

En Relato breve el 22/07/2012 a las 9:30 pm

Llevaban dos horas de camino y no habían dejado de discutir desde que se subieron al coche, así que, en cierto sentido, a los dos les vino bien el pinchazo: una tregua, un tiempo muerto, la excusa perfecta para no tener que compartir el mismo espacio.

El hombre bajó a cambiar la rueda entre maldiciones; la mujer se quedó en el interior del vehículo, fumando en silencio y observando, por el espejo retrovisor, la figura acuclillada de su marido que no acertaba a poner bien el gato hidráulico.

Entonces vio emerger, de entre los árboles, lo que parecía ser un oso pardo. Por suerte reaccionó deprisa y, después de subir las ventanillas, bajó el seguro de las puertas.

Fragmento de conciencia

En Relato breve el 08/07/2012 a las 10:32 pm

Su cuerpo obedeció la orden: sus ojos de resucitado se abrieron, implacables, ajenos, desorbitados; el torso se le irguió convulso, dejándole sentado sobre el sepulcro de piedra; las manos como garras deshicieron la envoltura del lienzo y un aire nuevo le quemó la garganta al primer aliento.

Las escrituras no refieren nada más, pero dicen las lenguas de fuego, esas que se posan sobre los hombres en cualquier lugar y tiempo, que luego de varios días de abulia intensa Lázaro tuvo hambre de carne humana. Fue así como se levantó y anduvo de nuevo.

La fuga

En Relato breve el 08/07/2012 a las 10:29 pm

Apenas cayó en cuenta de su condición echó una mirada en retrospectiva percatándose de  que todo estaba planificado desde el inicio: aquella tarde con Elena, el robo al banco, la muerte de sus secuaces e incluso esta sensación pasmosa.

Se sabía vigilado. Los ojos furtivos se alejaban a ratos para introducirse en la taza de café y luego volver a clavarse sobre él. Esperó el momento en el cual el pensador tomara un sorbo de café para correr hasta el siguiente capítulo. Se camufló entre los adjetivos hasta llegar al último punto de la hoja y así saltar, o por lo menos esperar, detrás de la solapa.

El hombre tomó un sorbo y volvió los ojos a la novela. El final sería más sorprendente de lo previsto: el villano había desaparecido antes de ser ajusticiado en el último capítulo.

Eros y Psique

En Relato breve el 08/07/2012 a las 10:24 pm

He perdido la cuenta de los días en que atravesaba el bosque y unas manos me arrancaron del follaje que pisaba. Hace mil años que en un pergamino ajado por el polvo, en texto cirílico herencia de Occidente, leí el relato de un beso. Se hablaba de un bosque viejo y de dos jóvenes mirándose a los labios. Rememoro aún la escritura estremecida, húmeda porque llovía. Hace minutos que de tanto forzar la memoria de mis siglos, esqueleto aún, de cuya vida se hizo el pergamino, recuerdo que mucho antes, en mi estado animal, contemplé con unos ojos que ya no, cómo depositó Eros su húmedo temblor en el de Psique. Ahora me conmueve percibir, sobre la tierra que me cubre, al par de presencias emocionadas que vuelven al punto de partida. Se besan.

Amor relativo

En Relato breve el 01/07/2012 a las 11:26 pm

Un día una novia me pidió tiempo y espacio.  Quería trabajar, dijo, en ser una mujer con un físico impresionante. Tristemente,  terminé por concederle lo que quería. Me dolió mucho perderla, sus curvas eran de lo más lindas y sus ojos, negros y muy profundos.   Finalmente se fue y no supe más de ella. Desapareció sin dejar rastro.

Años después, descubrí su fotografía en un viejo diario: la muy perra había vuelto al siglo XX para casarse con Einstein.

Relato de un cuento

En Relato breve el 01/07/2012 a las 11:23 pm

Desde que se cerró sobre sí mismo, siguiendo el método de Poe, se creyó magistral. Pretencioso, ignoraba que las leyes en la vida real son más absurdas que en la ficción; y lo entendió demasiado tarde. Despechado, fue a ese bar donde al mesero no le caían bien los de su género, por conflictivos.

—¿Es usted un cuento? –preguntó el mesero, botella en mano.

—Eso pensé, ahora lo dudo —respondió explicando cómo le rechazaron en cinco certámenes literarios.

—Veían mis tres páginas de extensión y directo al basurero. «Demasiado largo», decían unos. «Muy breve», gruñían otros.

El mesero por fin entendió la extravagancia de esos seres llenos de contradicciones. Feliz de saberse mesero, de no haber dudado nunca de su exacta medida y ocupación, se ajustó el delantal y llenó su copa, con un gesto de triunfo cruzándole el rostro.

Día de clases

En Relato breve el 01/07/2012 a las 11:13 pm

Cuando los afianzó con fuerza, los cerrojos del estuche de guitarra se quejaron. La mañana lo convertía en uno más, en la apretujada calle; un profesor de música en pos de su colegio. Pasó junto al legañoso mendigo que se apoltronaba en su cartón. Tropezó con la prostituta que regresaba a casa junto al niño con su uniforme perfumado. De soslayo la joven ejecutiva en su nube de azoro iba muy cerca del recién graduado en pos de su primera entrevista.

Sus pasos de acero doblegaron la escalera a la entrada del bullicioso edificio. La puerta de la Dirección cedió con un crujido. Los cerrojos del maletín se dejaron hacer. La escopeta relució, la directora  abrió la boca —iba a gritar— pero el disparo, le ganó la partida.

Reencarnación

En Relato breve el 24/06/2012 a las 9:00 pm

La aflicción estaba y no en las prendas de vestir: un vestido azul cielo de corte recto sobre el cuerpo de ella y un traje de un gris muy claro sobre el cuerpo de él. ¿Es la aflicción lo mismo que el desconsuelo?  Seguramente ella se habría preguntado eso antes. Si en lugar de haber llegado a una fiesta se hubieran quedado a solas en su casa sin duda alguna habrían llorado.
Lo que ha sido dicho resulta materialmente imborrable. El lenguaje es así.
El hombre no habría podido creer que la mujer hubiera llevado a un niño muerto entre los brazos. Ella le habría asegurado que no tuvo culpa alguna en el deceso del infante. Si ella hubiera sido una sonámbula, él habría podido empujarla desde el precipicio.
Hay una mujer en el proceso de abrir los brazos.
Que alguien profiera las palabras: te lo traje de regreso.

Pediste demasiado

En Relato breve el 24/06/2012 a las 8:56 pm

Me pediste que me detuviera en medio de la calle. Me pediste que te diera un cigarrillo, que te lo encendiera. Me pediste que te dijera la hora, que te orientara acerca de un sitio que yo desconocía. Me pediste que olvidara la pregunta. Me pediste otra vez la hora. Me dijiste qué frío hace. Me preguntaste si yo era de aquí. Me pediste otra vez fuego porque el cigarrillo se había apagado. Te fuiste. Me despediste para siempre de tu vida.

De No tienen prisa las palabras, Editorial Candaya, Barcelona, 2012.

El extraviado Ezrael

En Relato breve el 24/06/2012 a las 8:51 pm

Ezrael salió de sus brazos como de un viejo abrigo. Se desvistió de su cuerpo para seguir el espíritu de mujer que a veces vislumbraba en la niebla. Se abandonó a la noche tomando el camino borroso de un sueño.
Cansado de abrazar la nada del espejismo, de habitar los reflejos lunares, de perseguir la sombra de una sombra, quiso volver a su cuerpo, tropezar con la realidad para retomar el trayecto de su vida.
Pero olvidó el camino de regreso.
Ahora cada ser humano le parece una lámpara propicia para guarecerse. Le es fácil entrar en los cuerpos a verificar si su alma encaja en las manos, los pies, la memoria…
He aquí la razón de los temblores repentinos, de ese escalofrío que a veces nos espanta. Podría ser el aire frío de la tarde, o el extraviado Ezrael.

El rival

En Relato breve el 17/06/2012 a las 8:38 pm

Narciso se sentía diferente de sí mismo. Cuando salía de su casa, caminaba siempre dos pasos por delante de él. Sólo se detenía para esperarse cuando llegaba al café en el que desayunaba cada mañana. Allí, se abría la puerta solícito, fingiendo una falsa educación, para cerrársela inmediatamente en las narices cuando estaba a punto de cruzarla. Otro de sus juegos preferidos, por ejemplo, era desafiarse a ver quién leía más rápido, pasando velozmente la página e impidiéndose leer cómodamente.

Comer, dormir, follar… era siempre una competición.

El día en que murió, sentado frente al ataúd donde reposaba, no pudo reprimir una sonrisa de venganza.

De Horrores cotidianos, Menoscuarto, Palencia, 2007.

Alicia

En Relato breve el 17/06/2012 a las 8:38 pm

Este es mi regalo, abuelo. Ábrelo. Deja que te ayude si no puedes. ¿A que es bonito? Un pequeño cuaderno de princesas con cien hojas de colores. Mira, puedes arrancarlas, así. ¿Lo ves? En cada hoja he escrito una palabra. Cama, mesa, silla, armario, lámpara, espejo, baño. Todo lo que tienes aquí, en tu cuarto, en la residencia. Mira, las hojas son adhesivas. Ahora te ayudaré a pegarlas todas. Todas menos una, la que he prendido a mi vestido nuevo. Mira, he escrito en ella Alicia. Así no tendrás que improvisar más excusas cuando no logres recordar mi nombre.

El secuestrador de cuentos

En Relato breve el 10/06/2012 a las 9:01 pm

Abrió su libro y notó la ausencia de ese relato. Había escuchado rumores del secuestrador de cuentos, pero nunca imaginó que le tocaría.

La voz aguda al otro lado del teléfono le hizo imaginar al hombre que ocultaba los ojos tras un sombrero.

—¿Cómo sé que vive aún?

El hombre, con voz de personaje maligno, le leyó un fragmento.

El escritor suspiró de alegría, pero ansioso por la suerte que pudiera correr su cuento si éste le suprimiera una frase o cambiara el final, le preguntó qué quería, dispuesto a recuperar su relato.

El secuestrador hizo un larguísimo silencio. Sólo se oía el rumor de la brisa y el rugir de la ciudad.

—Una novela.

El escritor, mejor dicho, el cuentista, consciente de su incapacidad para escribir largo, dejó caer el teléfono y soltó un corto suspiro.

Amor de balcón

En Relato breve el 10/06/2012 a las 8:49 pm

La escuchó y suspiró, como ella no dio señales de haberse percatado, volvió a suspirar. Se conformó con el chirrido de las bisagras. Las ventanas de la casa de enfrente bajaron sus cortinas y se miraron de reojo.

—Este balcón nunca va a aprender —dijo una.

—¡Pero es tan romántico! —suspiró otra.

—Pues a mí ya me está empalagando.

En un abrir y cerrar de persianas todas las ventanas fueron dando su opinión acerca de la pasión que consumía al balcón.

El crujido de unos goznes acabó con la cháchara: la puerta entreabierta despertó, miró a sus indiscretas vecinas. Lanzó una mirada al balcón que ya dormía. Imaginó que le daba el sí: la puerta engalanada con guirnaldas, el balcón exhibiendo una enredadera de trinitarias en cascada, las ventanas iluminando la escena.

—Bah —se dijo—, imposible—. Cerró de un portazo.

Dogmas

En Relato breve el 03/06/2012 a las 8:51 pm

El violador cayó de bruces sobre el empedrado. El alcalde y sus asistentes lo rodearon. Tras fuertes forcejeos, lo amarraron del árbol más cercano con el fin de ejecutarlo. El párroco arribó jadeando, crucifijo en mano, y empezó a reñir con el alcalde:

—¿Quién eres tú para ultimarlo? Dios es el único que puede juzgar a esta oveja descarriada.

El alcalde, a su vez, preparó el fusil y repuso:

—En eso estamos de acuerdo, Padre. Pero como se trata de mi hija, es mi deber hacer que Dios juzgue a su sobrino cuanto antes.

Encuentro peligroso

En Relato breve el 27/05/2012 a las 8:23 pm

Un cuento y un microcuento coincidieron en un bar. Caso terrible si consideramos lo conflictivo de uno y lo abrupto del otro. El mesero les sirvió sus rones, tembloroso, y huyó tras la barra. El duelo sería violento y, como dicen los campesinos, «cuando se mata un cuento se mata a todos los cuentos».

Un crítico, que alguna vez se embriagó, asegura que el problema surge cuando un editor los compila en el mismo volumen.

Cinco rones después, cuando cada uno desenfundaba el más eficaz de sus argumentos para destruir al otro, apareció un hombre barbudo, cabello sobre los hombros, en harapos, y los miró con tanta ternura que les hizo temblar de miedo. Sólo así se evitó la extinción de ambos. El mesero dice que fue Jesús; pero el crítico, como buen ateo, asegura que fue Quiroga.

Los brazos de Kalym

En Relato breve el 27/05/2012 a las 8:22 pm

Kalym se arrancó los brazos y los lanzó a un abismo. Al llegar a su casa, su mujer le preguntó sorprendida: «¿qué has hecho con tus brazos?».

—Me cansé de ellos y me los arranqué —respondió Kalym.

—Tendrás que ir a buscarlos; vas a necesitarlos para el almuerzo. ¿Dónde están?

—En un abismo, muy lejos de aquí.

—¿Y cómo has hecho para arrancártelos?

—Me despegué el derecho con el izquierdo, y el izquierdo con el derecho.

—No puede ser —respondió su mujer— pues necesitabas el izquierdo para arrancarte el derecho, pero ya te lo habías arrancado.

—Ya lo sé mujer; mis brazos son algo muy extraño.

Olvidemos eso por ahora y vayamos a dormir —dijo Kalym abrazando a su mujer.

Plagio

En Relato breve el 27/05/2012 a las 8:21 pm

“allí donde hay un doble perfecto
se borra el original e incluso el origen”
Maurice Blanchot

 Tenía una carrera exitosa, llena de logros, era una estrella. Nadie podía mirarme a la cara sin sentir mi superioridad. Para aquella película contrataron a un nuevo doble. Cada vez que lo miraba era como verme al espejo, con la horrible sensación de que ese reflejo no me obedecía. El parecido era tal, que él firmaba los autógrafos. Se acostó con mi esposa, se ganó el afecto de mis hijos y de mi perro. Le dieron mi trabajo y a mí el suyo.

Decidido a terminar con esta situación, cargué mi arma y fui a su encuentro; pero al estar los dos cara a cara, no supe si él era yo o si yo era él y terminé disparando a la persona equivocada.

Salud

En Relato breve el 06/05/2012 a las 8:39 pm

Al no saber el idioma local ni las costumbres del caso Lady Margarite le dice “salud”, “Jesús”, “Gesundheit” al volcán.

Saldo bélico

En Relato breve el 06/05/2012 a las 8:31 pm

Se casaron, y él se fue a la guerra. Cuando volvió, aunque María lo recibió efusivamente, la apartó de su camino y empezó a buscarla por todos los recovecos de la casa. Y empezó a buscar los recovecos. Y empezó a buscar la casa.

Puto final

En Relato breve el 29/04/2012 a las 8:51 pm

Toda la pandilla estaba muerta. Sus cómplices habían sido perseguidos y ejecutados uno a uno en bochornosos actos públicos. Podía sentir el punto final respirándole en la nuca.

Lady Margarite

En Relato breve el 29/04/2012 a las 8:50 pm

Con un último esfuerzo Lady Margarite alarga una servilleta al zombi que la devora.

La mentira

En Relato breve el 29/04/2012 a las 8:50 pm

—Te amo —mintió.

Pero no se oyó nada. Las dos palabras viajaron por un puente de silencio, de una boca a la otra. Y allá adentro, en la boca del que escucha, la mentira supo a sangre diluida en agua salada.

Miradas

En Relato breve el 22/04/2012 a las 9:22 pm

De todas las miradas, la del espejo es la que más miedo le da. Esos ojos repetidos en sí mismo le recuerdan que es real, que todo lo soñado es sólo un cuento, un deseo, por eso todas las mañanas evita mirarse cara a cara con su reflejo y lo hace apenas de refilón, convirtiéndose en un simple borrón, un nadie más esperando a que otros ojos le den forma.

En Relato breve el 22/04/2012 a las 9:21 pm

En mitad de la ceremonia del té, Lady Margarite mira con severidad al terremoto que, nervioso, continua desacomodando las tazas.

Sueños y sospechas

En Relato breve el 15/04/2012 a las 8:43 pm

Soñó que su esposa soñaba con otro. Ella sospechó que él sospechaba de su aventura y tomó ciertas precauciones. Fijó una hora en la que a él le fuera imposible dejar la oficina para vigilarla y citó al amante en esa ciudad a la que su esposo no iría porque la odiaba.

Aún así, el hombre abrió la puerta del hotel y los encontró.

«¡Si te me acercas, despierto!», dijo la mujer con ese tono decidido que tienen todas las mujeres cuando ya no aman. El hombre, aterrado por la sola idea de quedar atrapado en el sueño de una ciudad tan fea y, peor aún, la descarga que le daría el jefe por ausentarse de la oficina, retrocedió sumiso y volvió a su sueño; total, es sólo un sueño, y se acurrucó en la almohada.

El método deductivo

En Relato breve el 15/04/2012 a las 8:43 pm

Al abrir el periódico, vio que el asesino le apuntaba desde la foto. Lo cerró rápido, antes de que la bala pudiera alcanzarle en la frente. Dejó el periódico a su lado, todavía humeante.

Cuando fui ovillo

En Relato breve el 15/04/2012 a las 8:43 pm

Yo soñé que mi cuerpo era un ovillo, mi corazón de lana, mis venas de estambre, mis brazos de hilo, mis pies de algodón. En medio de la noche me despertó un pinchazo como de aguja y vi que el mundo estaba tejido: la gente, la hierba, las cosas. Los sauces lloraban trenzas, la luna hilaba su luz.

Bordó mi hálito la incertidumbre, si el mundo era de aquellas fibras, ¿se encogería cuando arribara la lluvia? ¡Quedaríamos anudados, en un núcleo compacto, respirando un olor a costurero!

Han pasado las horas, poco a poco todo ha vuelto a ser de materiales diversos: metal, madera, plástico, concreto, arcilla.

Yo, que de nuevo soy de piel, busco sin embargo, tejer mi camino.

Justificado

En Relato breve el 08/04/2012 a las 8:46 pm

Tu madre murió cuando eras pequeño. Eso me dijo mi padre la primera vez. Ni una sola palabra más. Con los años, con la bebida, fue aportando detalles, concretando fechas, hasta que una noche ebria me susurró entre lágrimas que mi madre había muerto como consecuencia de mi venida al mundo. Al nacer la maté. Siempre me he sentido culpable por ello. No he tenido valor para suicidarme, para aceptar el ojo por ojo y el diente por diente. Al menos he tratado de afrontarlo, de conducir mi vida por el camino más justo, de hacer las cosas del modo correcto. Aunque no lo he logrado, he tratado de perdonarme. Y dicho esto, como bien sabéis, tenemos que proceder antes de la semana veintidós, así lo marca la ley. ¿Estáis seguros de querer interrumpir este embarazo?

La muerte no se escribe

En Relato breve el 08/04/2012 a las 8:46 pm

Dibujé en mis manos varias líneas, escribí una anécdota en cada una, dejé que en ellas cobraran vida más palabras, y de a poco entre ellas apareció la muerte.

Sus labores

En Relato breve el 08/04/2012 a las 8:46 pm

Cada noche recogía con cuidado los pedazos y los ponía encima de la mesa. Después agarraba el costurero para elegir emocionada el hilo con el que deseaba remendarlo, siempre de un color diferente. Se colocaba despacio el dedal plateado y enhebraba la aguja más fina para no dejar señales que afearan su apariencia, un ritual que había perfeccionado a fuerza de costumbre. Sentada en la cocina, iba dando puntadas de un ventrículo a otro, con cuidado de no pincharse.

Una vez terminada la tarea lo contemplaba satisfecha y se acostaba, enjugándose las lágrimas. Cada mañana antes de salir de casa lo cogía y se aseguraba de que aún seguía latiendo antes de colocarlo en su sitio con la esperanza de regresar con él entero por la noche.

Dormir

En Breve escritura manual, Relato breve el 01/04/2012 a las 9:29 pm

Nunca había pasado tanto tiempo en la cama. Apenas soñó.

Nunca había visto desprenderse unos dedos y formas con uñas. Creyó que eran extremidades de un mundo irreal. La concentración realizó una serie de formas amigables con esas imágenes: cada representación era única. Uno podría ser un búfalo, alguna otra un tigre albino, luego un albatros antiguo; las formas nunca distaban de las manos.

El fulgor de la mañana vino de pronto.

Despertó y fue directo al baño.

Miró el espejo y lo único que quedaba en él eran las manos que sonreían. Ya no volvió a dormir.

Me cortaron la lengua

En Breve escritura manual, Relato breve el 01/04/2012 a las 9:24 pm

Me cortaron la lengua, pero aún tenía mis manos artesanas. Poco a poco, encontré mi voz en lo que hacía con ellas: escribir, pintar y acariciar. Abandoné el encierro y abrí los ojos: las manos eran llaves. Hasta se podía besar con ellas. Tejí mi fortuna con los dedos en la calle y en mi casa. Mis manos, sin palabras, me volvieron rey de lo que quedó y cuidaron cuanto fui: tuve puños. Me volvió a crecer la lengua, pero siempre dejé que hablaran mis manos, ellas ya sabían gritar, y el día que me las quisieron cortar, yo mismo me asfixié.

Sudaca

En Breve escritura manual, Relato breve el 01/04/2012 a las 9:15 pm

A partir de aquel día cualquier mano le transportaba a la visión de la carne esparcida después de la explosión. Aquella mañana entre escombros de hierro retorcidos aparecían manos, voces y gritos desgarradores, de auxilio, de espanto.

Las manos siempre fueron una obsesión para él, por eso estudió Bellas Artes. Soñaba dibujarlas en escorzo, abiertas, en puño, clásicas. El 11 de marzo de 2004, muy temprano, Atocha se convertía en el siniestro que se las arrebatara y le mostrara las de aquellos inocentes que, como cada día, iban a sus trabajos.  Él era un turista sudaca en Madrid que imaginaba frente a sí todas las manos de El Prado: renacentistas, barrocas, surrealistas. Pero nunca llegó.

En el quirófano le devolvieron la vida, entendió de inmediato que debía agradecer haber sobrevivido, aunque sus propias manos se habían quedado en aquella estación.

Manos

En Breve escritura manual, Relato breve el 25/03/2012 a las 9:08 pm

Mira por la ventana, siente la brisa fresca que rozando su rostro seca sus lágrimas. No puede mirar su rostro, algo le impide acercarse a ese cristal que ya está roto.

Cierra los ojos, respira hondo, se da la vuelta, se queda quieta durante un minuto; luego los abre para ver su mano tendida sobre la cama. El silencio de esa piel le recorre por todo el cuerpo congelando cada latido. Se sienta junto a él y delicadamente coge esa mano que, vacía, llena su cabeza de recuerdos. Esa mano sujetó el cielo, la peinó, la acarició e incluso la hizo tener miedo. Recorre los surcos, las arrugas que ya no llevan ningún nombre. Esa mano le devuelve la niñez olvidada.

Entre lágrimas ella susurra:

—Te quiero papá, no te olvidaré.

Los ciegos

En Breve escritura manual, Relato breve el 25/03/2012 a las 9:08 pm

Se pensaban luminosos pero imposibles hasta que estrecharon sus manos y formaron un rostro para mirarse. Aquellos ciegos se miraron sin ver.

Extraños en la noche

En Breve escritura manual, Relato breve el 25/03/2012 a las 9:07 pm

Al leer el aviso publicado en la sección de «hombre busca mujer» quedó enganchada de inmediato. Estaba justo después del de domador que buscaba leonas y decía: «Macho salvaje de la especie constrictor busca hembra solitaria y nocturna capaz de entregarse al peligro de las mil maneras en que puedo tocar».

Acudió a la cita. No hubo fraude. Encontró en él esa condición extraña que  calzaba perfectamente con la suya. Ella, adicta a las endorfinas del estímulo táctil y a la adrenalina de las experiencias de alto riesgo. Él, hecho de manos para tocarla hasta desgastarle la piel y con una lengua prensil que al rodear su cuello la dejó literalmente sin aliento.

Ignorancias

En Relato breve el 18/03/2012 a las 9:00 pm

Todo centro tiene miedo de lo que parece ser su periferia. En los bordes laterales de los ojos habitan todas las cosas que decidimos no mirar y que nos hablan a raudales. Por eso pestañear es clausurar los costados por donde intentan ascender los amores inconclusos, las miserias disimuladas, la infancia remota y perdida. La mirada no es un punto fijo sobre el que decidimos nada, sino una circunferencia mayúscula repleta de palabras pisoteadas. Abrir los ojos es, en cierto modo, pedirle perdón a todo aquello que alguna vez hemos ignorado.

Ulises

En Relato breve el 18/03/2012 a las 8:59 pm

La estratagema había fracasado. Toda la tripulación se lanzaba, enloquecida, por la borda. Los cuerpos de los marineros, destrozados en las fauces de las sirenas.

Entonces empecé a cantar.

El hombre que le temía a sus huellas

En Relato breve el 18/03/2012 a las 8:59 pm

Una vez existió un hombre que le temía a sus huellas. Pensaba que la suerte no le acompañaba y que en cualquier momento podía cometer algún error por el cual más tarde, siguiendo sus pasos, le atraparan. El hombre decidió quedarse estático, para así librarse del peligro de la acción y, en especial, de la posibilidad de dejar vestigio. Contrario a lo que él tramó, por causa de su inmovilidad echó raíces en aquel punto, para después enterarse de que las raíces son las huellas más poderosas. Huellas que primero se prolongan verticalmente y después hacia los lados.

Mirado y admirado por todos, el Hombre-Árbol recibe cada año miles de ojos curiosos que, al marcharse, dejan a su alrededor un campo de huellas interminables.

Levemente

En Relato breve el 11/03/2012 a las 11:14 pm

Hoy llueve tan levemente. La ropa tendida se moja de a poco, como de a poco nos cala el olvido.

Un día sin saber cómo, se nos anega la paciencia. Tanta humedad deshace las pieles y vemos nuestros huesos y los huesos de quien amamos. Tratamos de hacer el amor pero el golpeteo de osamentas aturde y hay que ir con cuidado para que una caricia no caiga en sordas cavidades.

Dislocados, los que un día fuimos mullida caricia, nos abrigamos con el único vocablo posible: FIN

No tienen prisa las palabras III

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:32 pm

El golpe repetido que ya no está en la pared lindera, sino en tu cabeza. El aire negro de las máquinas que queda anudado entre los dientes. La indiferencia de la mayoría que ya casi es tu propia indiferencia.

Sensibilidad extrema.

Entonces: que los ojos de algún niño también sean tu mirada.

No tienen prisa las palabras II

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:31 pm

Tiene miedo la lluvia. Miedo a no dejar encontrarnos. Miedo al desplante del árbol. Miedo a la soledad de los perros. Miedo a los niños que huyen. Miedo a los vagabundos, a las persianas y a las azucenas. Miedo al golpe sobre la punta de los paraguas negros.

Y ya no cae.

No tienen prisa las palabras I

En Relato breve el 04/03/2012 a las 8:30 pm

En el origen no había nadie, ninguno, nada. Por eso fue origen. Si por entonces hubiera habido un señor de manos duras y una mujer llena de sombreros, el origen sería una catástrofe y no existiría el mundo. De nadie, de ninguno, de nada, provino el sueño que soñamos. Y en el sueño, primero había niños, luego plantas, más tarde unos pájaros. Quién despertó fue un irrespetuoso que, enseguida, se proclamó rey y allí comenzaron las desgracias. Por eso los niños tienen pesadillas, los pájaros emigran y las plantas mueren.

Percepción II

En Relato breve el 26/02/2012 a las 9:31 pm

El hombre que está apoyado sobre la pared, mira insistentemente a una mujer que lee sentada en un banco de una plaza. Le gustaría saber qué lee para saber cómo hablarle. No sabe todavía que esa mujer prefiere no ser leída, no ser hablada.

Imagen de Duan Michals, cortesía de Gustavo Peralta.

Reacciones

En Relato breve el 26/02/2012 a las 9:28 pm

Comenzaba a sentir la tibia proximidad del orgasmo cuando él ya estaba mirando hacia la pared, y roncaba.

Destino

En Relato breve el 19/02/2012 a las 9:16 pm

La hora estaba cerca. Toda su preparación, todo el camino recorrido la llevó hasta ese punto, era cuestión de tiempo. Luego de la espera lo vio entrar, su semblante esta vez era diferente, no le prestó mucha atención a ese detalle pues sintió su mano tomándola por uno de sus costados, temblorosa se dejo llevar, recibiría con gozo las caricias que estaban a punto de recorrer su cuerpo. La primeras sensaciones le causaron dolor y a diferencia de lo que le habían contado, el dolor incrementaba, no desaparecía. Sus caricias no eran cálidas, y percibía un sabor amargo que la invadía. Esto no era poesía, mucho menos un cuento de hadas. Ella era una hoja en blanco y su destino, ser una carta de despedida.

Percepción I

En Relato breve el 19/02/2012 a las 9:14 pm

Un hombre saluda a otro hombre en una esquina desconocida para ambos. Uno de ellos se queda varias semanas pensando en el otro hombre, hasta que percibe que se trataba, en verdad, de un total desconocido. Decidió, pues, olvidarlo, sin dejar de reconocer lo esencial que resulta, a veces, haber conocido a un desconocido.


Imagen de Duan Michals, cortesía de Gustavo Peralta.

Adiós, Penélope

En Relato breve el 03/07/2011 a las 9:50 pm

No es cierto que Ulises terminara sus días al calor de Penélope. De regreso al hogar, las aves le contaron que la paciente Penélope le había sido fiel durante veinte años y que había rechazado a numerosos pretendientes mientras tejía su moroso tapiz. Y Ulises, empujado por sus complejos de inferioridad, sintió miedo de no estar a la altura moral de su amada. Entonces, cuando estaba arribando a las costas de Ítaca, decidió darse media vuelta y volver a los brazos de la ninfa Calipso a sabiendas de que el bueno de Homero ya arreglaría el asunto.

Oso panda

En Relato breve el 03/07/2011 a las 9:47 pm

Qué podían saber sobre el tal ‘reflejo condicionado de Pavlov’. Para Emilia y José lo de los domingos era una costumbre: cuando su padre tocaba dos veces la bocina de la camioneta, bajaban corriendo las escaleras.

Hoy hicieron lo mismo. La escucharon y, sin mirar por la ventana, bajaron y abrieron la puerta principal con ansiedad. Ellos qué sabían sobre secuestros. Esta mañana, lo único que les preocupaba era que el oso panda del zoológico no estuviera dormido.

Bajo un árbol

En Relato breve el 19/06/2011 a las 10:07 pm

Bajo un árbol
Cae una nuez. La niña mira hacia arriba, hacia las ramas del árbol, pero no ve a la pequeña ardilla. En el bosque ya ha anochecido y la niña tiene los ojos hinchados de tanto llorar.

Todavía cree que su padre volverá a buscarla.

El grito

En Relato breve el 19/06/2011 a las 10:05 pm

Esta historia es real. Ella es militante de la huelga universitaria, llega a su cuarto, se recuesta, mira al techo. Son las 3 am.

Al principio ve un punto luminoso que cree un reflejo, nota que el punto crece y forma un círculo. El círculo se llena de formas geométricas pulsantes. Se forma el rostro de un feto, luego el de un niño, un adolescente, un adulto. El círculo se agrieta, es la vejez.

Comienza a brillar intensamente, los trazos que lo definen se tornan rojos, expresan tristeza y rabia como ella no ha conocido antes. Lo ve liberarse, el rostro desciende desde el techo en caída libre. Y grita. Ella también grita.

Siente en su frente una gota de agua.

Y, desde entonces, no pudo seguir militando para nadie.

Nomenclatura de la ausencia

En Relato breve el 12/06/2011 a las 9:21 pm

Se miró al espejo e intentó hacer un conteo de todas las caricias que habían habitado en su cuerpo. Pero no pudo. Por más que hurgara en los rincones de su desnudez, sabía de lleno que sin las manos de Patricia ningún roce tenía valor en este mundo. Como si antes y después de ella, no existiera nada más que su cuerpo blando y vacío hasta un infinito impronunciable, carente de valor para otros cuerpos e inerte para sí mismo.

Unos le dicen llevar el corazón roto. Alejandro le decía tener el mundo muerto.

La viejecilla en el espejo

En Relato breve el 15/05/2011 a las 10:56 pm

La tierna niña pecosa olvidó su muñeca favorita en la vejez. Viajaba al futuro desde los cinco años. Frente al espejo, ella jugaba al mañana con un poco de maquillaje. Se llenaba los ojos de sombras, inventando historias para esas ojeras artificiales. Pintaba sus labios cuando el invierno imaginario y los malos amores llegaban.

La viejecilla en el reflejo toca el espejo intentando devorar a la tierna niña pecosa, quiere una compañía para la muñeca.

Disfraz

En Relato breve el 08/05/2011 a las 9:24 pm

Aguantando la náusea que le provocaban el dolor en el estómago y la peste a alcohol, la joven se levantó de la cama con cuidado para no despertar al hombre que por fin comenzaba a roncar a su lado.

Recogió del suelo el pedazo de tela verde y continuó cosiendo.

Su hijo luciría una enorme sonrisa en el festival de la escuela, ignorando que por la forma en que a su madre le lagrimeaba el ojo amoratado, le había llevado toda la noche terminar de coser el pequeño disfraz.

El último paso

En Relato breve el 01/05/2011 a las 9:57 pm

Los pasos atrás siempre me han salvado la vida. Lo di en aquél acantilado, justo antes de que el suelo rocoso se precipitara al vacío impactando contra un mar enfurecido. También retrocedí en la puerta de embarque antes de montarme en ese avión, y tras los ventanales de la terminal fui testigo del terrible accidente. A un último paso de ti, algo me dice que no siga adelante, pero incluso sabiendo que esto me costará la vida, jamás renunciaría a ese beso.

en la noche

En Relato breve el 01/05/2011 a las 9:56 pm

se abrió la puerta.

—adelante —dijiste, pero no había nadie ahí.

ahora ya no estas sola.

El comediante físico

En Relato breve el 24/04/2011 a las 9:37 pm

En el teatro no cabe nadie más, han dado la tercera llamada, el público guarda silencio, expectante.

Se abre la cortina, surge el comediante físico, el mejor de su tipo.

Desarrolla su acto en cámara oscura, vestido con un tutú, está sostenido tan sólo de las puntas de los pies con un talento y control inimaginable, da algunas gesticulaciones cómicas mientras agita los brazos y suena la obertura del Lago de los Cisnes. La gente ríe con cada gesto disparatado y cada equívoco, es la parodia perfecta.

El acto dura apenas tres minutos pero las carcajadas llenan cada centímetro del recinto, suenan los últimos acordes y el comediante levanta sus brazos triunfal, los deja caer.

No sucede nada después de eso.

Se había ahorcado.

Amistad perfecta

En Relato breve el 24/04/2011 a las 9:37 pm

Eran muy amigas. Hablaban sin parar. Decían lo mismo. Pensaban lo mismo. Se despedían con un beso en la boca, pero un espejo las separaba.

El robot

En Relato breve el 10/04/2011 a las 9:14 pm

Le hizo muchísima gracia encontrar en la tienda ese pequeño robot. Era, sin duda, el mismo que aparecía en uno de aquellos vídeos que tanto le gustaban a su hijo y que había que ponerle un día sí y otro también, ya que nunca se cansaba de ellos.

Sin pensárselo dos veces le dio cuerda y, al hacerlo, casi lloró de emoción al ver de nuevo esos simpáticos andares que en su día se le hicieron tan familiares. Pero entonces, cuando se acabó la cuerda, la brutal metáfora la dejó paralizada: algo tan lleno de vida que, sin razón aparente, de pronto se apaga para siempre.

La espera

En Relato breve el 13/03/2011 a las 11:45 pm

El hombre sabe que a las siete vendrán por él. Se asea convenientemente y hace un recuento de su vida. Descubre que su memoria recuerda en color sepia y le agrada. No hay sonidos en las imágenes que regresan. No hay extraños, todo es familiar, quizá demasiado. Ya ha pasado su infancia y, ahora, la adolescencia vira a colores pasteles acompañada de sutiles murmullos.

Cuando se interna en su pasado reciente, la película se modifica. Hay una incierta violencia que sabe que le pertenece y algunos personajes que no le resultan indiferentes.

Suena el portero eléctrico, lo descuelga y alguien dice que son ellos, los de entonces, los mismos.

Cierra la puerta y baja y no recuerda más.

a una gota de diferencia

En Ellas, Relato breve el 06/03/2011 a las 8:21 pm

jamás defenderé la igualdad entre el hombre y la mujer. nunca haría algo así. para saber que tal cosa no existe, basta una gota de sangre y yo estoy dispuesto a dar todas mis gotas de sangre por la defensa de la diferencia. por el valor de la diferencia. por la necesidad de la justa, equitativa, amorosa, respetuosa diferencia entre el hombre y la mujer. entre el hombre y el árbol. entre el hombre y otro hombre. entre la mujer y la idea que tiene la mujer sobre la mujer. y el hombre.

A cierto músculo

En Breviario de amor, Relato breve el 27/02/2011 a las 11:24 pm

¡Para ya, hace rato que él pasó! No voy a dormir con tu agitación. Dejaré de pensar en ese nombre, a ver si dejas de sobreoxigenar mis células.

Síntesis de la nada

En Breviario de amor, Relato breve el 21/02/2011 a las 12:51 am

Cada palabra de este cuento es falsa y su autor no existe. Si te preguntaran, no podrías decir de qué trata. Por lo tanto, nunca lo leíste.

El diario

En Breviario de amor, Relato breve el 21/02/2011 a las 12:49 am

Después de tanto tiempo imaginando cómo sería su vida junto a ella, un día decidió desahogarse escribiendo sobre ese amor imposible. Pero, en vez de inventarse un cuento o una novela, comenzó a anotar en un diario, noche tras noche, hasta los más insignificantes detalles cotidianos de lo que imaginaba sería su vida en común. Progresivamente, la fascinante narración de esos hechos le fue ocupando gran parte de un tiempo que, por otro lado, la vida que reflejaba jamás podría llenar. Llenó más y más cuadernos, formando una obra que sabía única, fantaseando con la idea de que ella algún día la leería y la enormidad de lo escrito la arrojaría en sus brazos.

De pronto, un día, cuando ya no tenía esperanzas, ella finalmente le dijo que sí.

Pero ya se sabe: segundas partes nunca fueron buenas.

Charla entre letras

En Breviario de amor, Relato breve el 13/02/2011 a las 10:46 pm

A le preguntó a Z si estaba enamorada de F

Z contestó con una N de no

¿Entonces de quién? preguntó L

Seguramente de H exclamó O

Yo creo que es de X agregó G

A le insistió a Z que dijera

Z suspiró, cerró los ojos y dibujó un número.

él dijo, ella dijo

En Breviario de amor, Relato breve el 13/02/2011 a las 10:43 pm

él dijo: “¿pero estás contenta?”, ella dijo: “más o menos… creo que podría ser más feliz”. él dijo: “te mereces toda la felicidad”, ella dijo: “gracias, qué lindo eres”. él no dijo nada más. ella no entiende que “te mereces toda la felicidad” es algo que sólo dice alguien que puede hacerla inmensamente feliz. ella no entiende. para ella él es muy lindo, solamente. él dijo: “¿pero estás contenta?”, ella dijo: “más o menos… creo que podría ser más feliz”. él dijo: “te mereces toda la felicidad”, ella dijo: “gracias, qué lindo eres”. él no dijo nada más. ella no entiende que “te mereces toda la felicidad” es algo que sólo dice alguien que puede hacerla inmensamente feliz. ella no entiende. para ella él es muy lindo, solamente.

Olor y tacto

En Breviario de amor, Relato breve el 13/02/2011 a las 10:39 pm

Llevo toda la vida imaginándote entre palabras, tocándote entre versos, describiendo tu mirada, tu piel, tu voz.

Y ahora que te puedo tocar, que eres real, echo en falta el olor a tinta y el tacto del papel.

El pelo en la boca

En Breviario de amor, Relato breve el 06/02/2011 a las 8:56 pm

Se encontró un pelo largo y amarillento en su plato de sopa y sintió un asco terrible, un asco inmemorial, que latía desde su duodeno. Se lavó las manos, no dejó propina y salió a caminar para desenfundar su disgusto. De inmediato se deleitó con una mujer que escribía una carta con una rapidez hermosa, como si las letras se borraran. Se sonrieron incendiando sus ojos y soledades. Quedaron esa noche, se desnudaron, se regalaron todas las caricias posibles; entonces aquel hombre olió, besó y peinó sin asco la gruesa melena rubia de la cocinera de su bar.

Verbo perfecto

En Relato breve el 30/01/2011 a las 10:47 pm

Programado para conjugar verbos ardorosos, él escribía poemas perfectos, pero ella nunca pudo perdonarle su condición de robot.

Discusión zanjada

En Relato breve el 23/01/2011 a las 11:53 pm

—Ortografía, puntuación, sintaxis… son anacronismos, rémoras del lenguaje. Lo importante es qué se dice, no cómo. El contenido, no el continente —dijo el escritor, tras tirar sobre el escritorio su manuscrito, cuajado de anotaciones en tinta roja.

El corrector de estilo asintió en silencio sin perder la calma. Después sacó la pistola y disparó a boca de jarro. A la cabeza. Qué gran verdad: lo importante era el contenido. Ahora que estaba esparcido por toda la pared, de cualquier forma, no tuvo más remedio que darle la razón al escritor.

Sea breve, por favor

En Relato breve el 17/01/2011 a las 10:08 pm

Yo, que consideraba el sentarme frente al doctor como parte de mi terapia curativa contra una creciente hipocondría, que no hacía sino acrecentarse a la par que mi necesidad de ser escuchada, dejé escapar un gran «¡Glup!» al escuchar su prescripción: «Sea breve, por favor».

El baluarte

En Relato breve el 09/01/2011 a las 9:34 pm

Tras el arduo camino, las huestes rodearon el baluarte. Muchos habían caído durante el viaje. Muchos cayeron ante sus murallas casi inexpugnables. Finalmente, uno las coronó, victorioso, y plantó su blasón.

Días más tarde, la mujer recibió a su marido con alegría.

—Cariño… ¡estoy embarazada!

Las dos arañas

En Relato breve el 09/01/2011 a las 9:11 pm

Hay dos señores vestidos de la misma manera que miran dos arañas con siete patas cada una. Cuando muera una de las dos arañas, morirá también uno de los dos señores. Y ellos lo saben.

Sea breve, por favor

En Relato breve el 06/01/2011 a las 10:32 pm

«Sea breve, por favor», dijo el que ocupaba el centro de la mesa. Breve. Yo había hecho cola toda la noche. Dieciséis horas, desde la tarde anterior. Breve. Bien, un casting para papel protagonista es inusual. Ya se sabe, son a dedo. Y se trataba de seleccionar prota para un microrrelato. Un micro de gran presupuesto, sí, pero micro al fin y al cabo. Por una vez la premura tenía cierto sentido. Así que tragué bilis e hice lo mío. Debo decir que me salió bastante bien. Su voz no sonó tan seca como al principio: «Gracias, le llamaremos». «O no», añadí para mí mientras recogía mis bártulos y hacía mutis por el foro. O no. Y eso fue todo. Así de breve. Supongo que si estás leyendo esto es porque me contrataron.

Intrusos

En Relato breve el 06/01/2011 a las 10:23 pm

Siempre me pareció extraño que mis padres los dejaran entrar en casa sin más. Pensaba que si ellos lo permitían sería por alguna misteriosa razón: lo hacían bajo amenaza. Pero de esa noche no pasaría: esperé con la escopeta del abuelo, oculto detrás del sillón, a que el primero de los criminales entrara en nuestro salón.

Disparé.

Mi padre agonizaba en el suelo, entre un montón de regalos con mi nombre. Ya nunca sería lo mismo la noche de Reyes.

Huyendo del olvido

En Relato breve el 06/01/2011 a las 10:19 pm

Sabía que, según avanzara la enfermedad, iría perdiendo memoria, por lo que no tenía sentido mantener todos esos libros que para sus hijos no significaban nada. Decidió entonces ir visitando sus librerías de viejo favoritas y, en un descuido de sus dueños, abandonar en cualquiera de las estanterías alguno de esos ejemplares, como la madre que deja en buenas manos los hijos que no puede alimentar.

Y así recorrió la ciudad, de librería en librería, repartiendo sus más preciados tesoros. Hasta que, algunos días después, en la última de ellas, un libro llamó su atención. Al abrirlo, comprobó que era uno de los suyos, aunque no podía recordar cuando lo había colocado allí. Pero sonrió, pensando que, aunque la enfermedad comenzaba ya a invadir su memoria, los restos de su recuerdo habían sido ya convenientemente esparcidos por la ciudad.

Humanfinder

En Relato breve el 05/01/2011 a las 11:33 pm

No entendía por qué su cita a ciegas la había dejado plantada. Nunca notó al perro con un ramo en el hocico que desde lejos la observaba.

Rothschild’s Slipper

En Relato breve el 05/01/2011 a las 11:18 pm

«Lo único que estará siempre en las buenas y en las malas serán las lágrimas», me dijo llorando mi bisabuela cuando le regalé, a mis nueve años, una flor de su propio jardín de orquídeas.

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Opciones de viernes por la noche

En Relato breve el 04/01/2011 a las 9:47 pm

En casa. Mi padre acusa a mi madre de hacer trampas en el parchís. En el Versalles. Adrià quiere que le ayude a comprender por qué lo dejó Cristina. Vuelvo a intentarlo. Puedo mover los dedos. La fiesta de mis vecinos Erasmus. Me lloran los ojos. Ni una estrella en el cielo. La llamada inesperada de Irene. Iba a cenar con sus amigas. Prefiero que traigas una película y te quedes a dormir. Ni parchís, ni lamentos de desamor, ni estudiantes extranjeras borrachas sin moverme de mi edificio. Irene, a veinte minutos. Y mi bicicleta, que ha volado. La calle está vacía. Creo que he cruzado en verde. La banda sonora de Superman, que también es la de mi móvil, suena cerca del oído derecho. No puedo girar la cabeza. Por fin, una mano cálida en mi mejilla.

Corona

En Relato breve el 04/01/2011 a las 9:38 pm

A pesar de que su abuelo se lo advirtió, ella, tan chiquita, no contuvo el impulso de mirar. Cerró un ojo y dejó el siguiente entreabierto, y giró su cara hacia el eclipse total.

Desde entonces tiene ese don. Y a veces, no siempre, pero muchas veces, cuando mira a alguien lo ve con una corona de luces alrededor.

Ella piensa que es el aura.

Finales

En Relato breve el 03/01/2011 a las 7:56 pm

(…) pero se puso nervioso e intentó copiar. Y le acabaron echando. Y las recuperaciones en Enero. Y otra vez todas las navidades estudiando conciencia.

El juguete

En Relato breve el 03/01/2011 a las 7:54 pm

El niño miró con desgana su destrozado juguete. Dejó el martillo, se levantó y se limpió las manos ensangrentadas en sus ropas.

—Mamá, quiero otro amiguito —llamó—. Éste ya no quiere seguir jugando conmigo.

Duda

En Relato breve el 02/01/2011 a las 10:46 pm

Hechizó una sirena el interior de la caracola minúscula que llevo aquí, colgada de mi cuello, tapándola con la mano para no dejar salir su canto hasta el momento preciso.

Cuando te miro desde lejos, me dan ganas de poner a tu oído este rumor de mar, y atarte de una vez para siempre a mi destino: hacer que vivas encantado junto a mí, navegando en mi cabello enriquecido por la brisa; acogido a mis pechos que han afrontado suavemente las tormentas; abrazado por este par de piernas que tienen todavía secuelas de escamas, y que aún no saben si caminar hacia ti, o esperar a que el viento sople en dirección tuya.

A destiempo

En Relato breve el 30/12/2010 a las 9:21 pm

—No sé que hora es —dijo. Y se comió el reloj.

Lo fue masticando poco a poco, saboreando la correa de plástico, imitación piel. Rompió con los incisivos la carátula de vidrio en cuatro pedazos geométricamente perfectos y los acarició con la lengua pasándolos de un lado a otro de su cavidad bucal, ocasionando profundos cortes en su paladar.

Quería dejar lo mejor para el final, así que retuvo las manecillas entre los dientes antes de tragarse aquel filoso bocado. Las agujas se adueñaron de su boca y las imaginó girando en su cabeza. Inesperadamente se las tragó, y al escuchar el sonido del segundero bajándole del cuello al abdomen, cerró los ojos, contrayendo la cara en un gesto de infinita satisfacción.

De nuevo me miró, angustiado. Aún no sabía qué hora era.

Llovía

En Relato breve el 29/12/2010 a las 8:40 pm

Se detuvo a mi lado, también miraba la lluvia. Lo vi cuando por un momento dejé de escribir y noté que llovía. Respiré hondo. Disfruté el olor a tierra mojada, sentí el aire frío en mis mejillas: ya podía imaginar coloreada la punta de mi nariz. Era el momento perfecto para inmortalizar, y para que él apareciera.

Permanecí quieta, esperándolo. Él dio la vuelta, se marchaba. Escuché sus zapatos rechinar cuando daba otra vuelta para regresar y pararse otra vez a mi lado. Con timidez estiró su mano para que las gotitas de lluvia lo acariciaran. Después la guardó en uno de sus bolsillos, y se acercó.

—¿Escribes?

—Trato.

—¿Me voy?

—No.

—Me gusta.

—¿Que escriba?

—No, la lluvia. Bueno, también.

—A mí también.

—¿Escribir?

—No, la lluvia.

—¿Qué escribes?

—Mi vida.

—¿Te ayudo?

No

En Relato breve el 28/12/2010 a las 8:43 pm

—No tengo hambre —dijo el niño.

La madre tiró el plato al bote de basura. El recipiente tragó sin poder aclarar que tampoco tenía hambre.

Destino

En Relato breve el 27/12/2010 a las 9:21 pm

Arde el horizonte. Somos millones de escarabajos volando hacia nuestro destino, que para nosotros siempre es sinónimo de luz. Dejamos atrás el frío de la mañana; no hay más viento que el que empuja nuestras alas; no hay más cansancio que el que pronto morirá.

Oveja negra

En Relato breve el 27/12/2010 a las 9:08 pm

Al fin, la oveja negra fue atrapada y enseguida esclavizada: su trabajo consistía en saltar, una y otra vez, la cerca ubicada en la mente de un rey que sufría de insomnio crónico.

La bola roja de navidad

En Relato breve el 25/12/2010 a las 10:36 pm

Cada año, llegadas las fiestas navideñas, Rubén se comprometía a colocar la bola preferida de la abuela, ya desaparecida, en la rama más alta del árbol. Se había convertido en una emotiva tradición familiar: se reunían a su alrededor para ver al pequeño subir por la escalerita y anudarla, junto a la estrella, presidiendo el salón. Era el punto de partida de las felices fiestas.

Todos ignoraban que su particular resplandor se debía a la presencia del niño. Se ponía rojísima cada vez que él asomaba porque se sabía testigo del engaño: todas las noches de Reyes, mientras él dormía, veía a los padres de Rubén colocar los regalos bajo el árbol. Ese secreto, que ardía en su interior, la convertía en la bola más roja y brillante de todos los árboles de Navidad.

Control navideño

En Relato breve el 23/12/2010 a las 9:50 pm

Le detuvieron en la frontera. Dos guardias civiles le obligaron a aparcar el trineo junto al arcén. Los agentes abrieron el saco mágico y registraron su interior sin prestar atención a los renos, inusualmente inquietos.

—¿Qué es esto? —gritó uno de ellos a Papá Noel mientras el otro le esposaba.

—Son regalos para los niños —dijo Papá Noel.

El guardia civil hablaba con la central sin prestarle atención. Contrabando. Invasión del espacio aéreo. Posesión ilegal de animales exóticos. Lo detuvieron y lo arrastraron al interior del coche. Papá Noel no se resistió.

Cuando se marcharon, de las sombras de la noche surgieron tres hombres embozados.

—Gaspar, este año los niños estarán contentos —dijo uno de ellos mientras se apoderaba del saco mágico.

Ciclo

En Relato breve el 22/12/2010 a las 9:18 pm

Se posó un tú sobre la rama en que fui árbol. Alguna vez tuvimos aves. Hoy solo diciembre.

Jane en el desayuno

En Relato breve el 21/12/2010 a las 8:30 pm

Para acompañar su café, Jane le partió un cuerno a la luna creciente. Dejó incompleta la sonrisa del cielo.

Con horror, el conejo en la luna observó cómo por el agujero en su muro se colaba un negro chorro de noche. Antes de que este le llegara hasta el cuello, el conejo se arrancó un diente y tapó el agujero.

Aunque prefería beberlo amargo, a Jane le agradó descubrir un pequeño toque de azúcar en su café.

Cuerno de luna

Árbol

En Relato breve el 20/12/2010 a las 8:41 pm

Me gusta preparar el árbol de Navidad con mis hijos. Todos los años montamos uno, grande, hermoso, sobre la tumba de mi esposa.

Árbol

El desalojo

En Relato breve el 19/12/2010 a las 8:49 pm

No quería irse, prefería mantenerse aferrado a un punto del suelo, pero una ley antiquísima lo obligaría a desalojar ese terreno que él consideraba propio. El territorio se hizo inestable, los compañeros empezaron a marcharse.

Grandes sacudidas telúricas dieron cuenta de montones de caídos: muertos todos en el piso, barridos de un escobazo.  De nada sirvió oponer resistencia. Él los vio marchar, arrastrados por el viento.

Angustiado, pensaba en el día que le tocaría su turno. Cuando llegara la hora, ¿sentiría dolor? Un día supo que llegaba el desalojo, fue como una sacudida de raíz, pero no dolió, fue un temblor ligero que lo arrancó y lanzó al vacío.

Sintió vértigo, percibió que caía, indoloro, el último cabello de ese hombre viejo, y ahora, calvo.

La secretaria

En Relato breve el 17/12/2010 a las 8:30 pm

Contrató a la mujer que amaba en secreto para pasar a limpio los poemas que él le dictaba de un cuaderno que, en realidad, estaba vacío.

Que no te cuenten microcuentitos

En Relato breve el 14/12/2010 a las 8:47 pm

Salió, como todos los días, a ganarse el sustento para su familia. Empacó dos salmos y un sermón. Parado, en el tráfico, recibió su pago en diezmos.

Al cierre del año fiscal, se compró un helicóptero.

Cinco pesos

En Relato breve el 12/12/2010 a las 8:24 pm

Prudencia guardó, centavo a centavo, cinco pesos para comprar tres metros de tela, y se hizo un vestido nuevo. Habría fiesta en la hacienda, y tenía la esperanza de que a sus dieciséis años, Julián por fin se fijara en ella.

Esa noche llegó él, vestido de gala y botonadura de plata, la saludó y preguntó por Martina, la hija de don Gastón, el dueño de la hacienda.

Alejados de la música y los fuegos artificiales, Julián declaraba su amor a la heredera de la finca; los cocuyos y su luz como únicos testigos.

En la troje, Prudencia yacía con el vestido desgarrado. Entre lágrimas, miraba al patrón mientras se ataba el cinto. Don Gastón le extendió un billete de diez pesos y dijo:

—Cómprate un vestido de verdad… quiero que te veas bien chula para la fiesta del pueblo.

¿Vienes?

En Relato breve el 11/12/2010 a las 9:09 pm

De lejos la saludó. Ya ella lo había visto: la sonrisa en su rostro y el salto en su pecho le avisaron casi al mismo tiempo que sus ojos. Emocionada, agradecía haber llegado temprano esta vez para verlo, hablar, aunque sólo fuera algunos minutos.

Él la miraba, la esperaba, sonreía mientras abría los brazos. Ella, sonriente, nerviosa, palpitante, siguió caminando: sus pasos apresurados casi al ritmo de sus latidos. Llevaba esa sonrisa amplia, franca, amorosa, esa que sólo era para él.

Por fin llegó. Lo abrazó, le besó la mejilla, entregándole en ese beso un poquito del amor que por sus poros escapaba. Él también la abrazó, la besó, le sonrió y le dijo:

—Mañana es cumpleaños de mi novia, ¿vienes?

Marchita

En Relato breve el 05/12/2010 a las 8:57 pm

Todas las mañanas deshojaba una margarita de su jardín. Por cada pétalo arrancado, su piel y su mirada se marchitaban un poco más, llenándose de tristeza, tornándose gris.

En su boca brotaban las palabras tímidas: «Me quiere, no me quiere».

En su cabeza una sola frase se repetía: «No me quiero».

Tic, tac, clic, clac

En Relato breve el 05/12/2010 a las 8:56 pm

Bip, bip. Bip, bip.

Suena el despertador. No durmió suficiente; nunca lo es.

Tic, tac. Tic, tac.

El reloj y su interminable correteo. No tiene suficiente tiempo; nunca lo hay.

Clic, clac. Clic, clac.

Suenan sus tacones en el pasillo, el pavimento, el metro, la oficina. Un ritmo apresurado, huir.

Tap, tap. Tap, tap.

Escribe informes, teclea indicaciones. Escapar por la punta de los dedos.

Clap, clap. Clap, clap.

Aplaude fuerte en un espectáculo. Mitigar la soledad. Intento vano.

Vuelve a su departamento, sola. Bebe un poco antes de dormir; un placebo de olvido. Él se fue. Para siempre.  Al día siguiente, vivir de nuevo, ensordecida el alma por el eco de sonidos cortos, que repiten sin cesar:

Bip, bip. Bip, bip. Tic, tac. Tic, tac. Clic, clac. Clic, clac. Tap, tap.

Tap, tap. Clap, clap…

El acantilado

En Relato breve el 28/11/2010 a las 9:03 pm

Culminaron un día perfecto con un bello anochecer junto al acantilado.

Ella exclamó: «Después de ésto, ya puedo morirme mañana». «¿Por qué no hoy mismo?», respondió él.

El acantilado

De fantasmas y bodas

En Relato breve el 28/11/2010 a las 9:02 pm

Debo confesarle que nunca creí en fantasmas hasta entonces. Pero no me negará usted que no hay otra explicación posible para lo que allí sucedió. Todos esperábamos encontrar un perro o un gato o algún conejo de los que no escasean por la zona. Por eso, cuando en pleno baile nupcial apareció por la puerta un sombrero desplazándose a ras de suelo, que se situó junto a la novia y parecía bailar con ella, alguien, quizá el mismo novio, se agachó y lo recogió por resolver el misterio.

Mas no fue perro, gato o conejo lo encontrado allá abajo, sino unos zapatos. Unos viejos zapatos pertenecientes, según juraron algunos, al anterior novio, un infeliz que acabó con los pies colgando de un árbol a no más de tres millas de allí.

Cuento de terror para alimentar el insomnio

En Relato breve el 21/11/2010 a las 6:14 pm

¡No hay ovejas!

Cuando se fue a dormir habían desaparecido todas las ovejas.

Miedo

En Relato breve el 21/11/2010 a las 6:11 pm

Escribir con miedo

El miedo, y no el amor, es lo que realmente impulsa al mundo. Y Samuel lo sabía. Todas las noches tomaba su pluma, dos hojas de papel en blanco, cigarrillos y se iba a escribir poemas en el barrio más peligroso de la ciudad.

Con una mirada

En Relato breve el 14/11/2010 a las 6:06 pm

Él dijo: «perdón». Ella respondió : «tú ya no existes».

Agitar antes de leer

En Relato breve el 14/11/2010 a las 6:06 pm

Se bebió el contenido del frasco sin examinar antes la etiqueta: «Falsas ilusiones», se leía en ella.

Minutos después estaba muerta.

Reclamo

En Relato breve el 14/11/2010 a las 6:05 pm

La caperucita le grita enojada a su esposo: «¡Me hubieras comido a mí!».

Caperucita Roja

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 10/11/2010 a las 10:51 am

El Lobo Feroz tomó a Caperucita Roja, ató sus manos, levantó sus párpados con alfileres y la obligó a mirar cómo violaba a la abuelita.

Cuento brevísimo y extraordinario en el que se dice todo

En Relato breve el 10/11/2010 a las 10:50 am

Todo.

Restos

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 10/11/2010 a las 10:49 am

Se besaron, se amaron y se devoraron por toda la noche. Al amanecer sólo quedaron sus torsos inertes y las sábanas teñidas de sangre.

Escala 1:100.000

En Relato breve el 07/11/2010 a las 5:48 pm

Es un saludable ejercicio de enajenación, es decir, de humildad, que practico asiduamente. Pensarme hormiga e imaginar mi entorno a escala humana. Quiero decir, por ejemplo, pensar que estas acacias añosas tengan en realidad el tamaño de briznas de hierba joven. Que los caminos y las carreteras que transito parezcan (sean pues, Berkeley dixit) a una visión de hombre no más que extrañas líneas trazadas en el suelo por el capricho de la naturaleza o por quién sabe qué minúscula, insignificante bestezuela. Que alguien contemple estas casas y edificios desde su estatura de coloso humano, sabiéndolos extravagantes guijarros troquelados. Que lo que a mis ojos parece ahora una descomunal porción de cielo sucio que se desploma veloz sobre mi cabeza no sea sino la suela de una ciclópea zapatilla deportiva. Eh, un momento. Un momento. ¡¿Qué coño?! Mierda, mier

Homicidio

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 07/11/2010 a las 5:47 pm

Homicidio

Llamé desde una cabina en medio de la lúgubre noche para avisar del crimen que estaba a punto de cometer. Me encantaba jugar con ellos a polis y cacos. Afuera, mientras tanto, la apuesta joven, ya algo desquiciada, esperaba su turno al tiempo que una fría brisa acariciaba la punta de sus senos y un estrecho short marcaba la unión de sus resbaladizas piernas. No pude evitarlo. Colgué el teléfono, me acomodé el cable por el cuello y cumplí mi promesa.

Solo

En Relato breve el 07/11/2010 a las 5:46 pm

—Mira esos dos, me dan risa, ahorita se comen a besos y al rato ya se están peleando como si se odiaran.

—Es parte de las relaciones, tú deberías buscarte a alguien.

—No necesito a nadie, estoy mejor solo.

—Todos necesitamos a alguien, aunque sea sólo un amigo.

—No, ya te dije que estoy mejor solo.

—No lo creo.

—¡Que sí! ¿Por qué crees que necesito a alguien?

—Porque así no estarías imaginando esta conversación.

Herida

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 07/11/2010 a las 3:14 am

Herida

La primera vez fue más instructiva que divertida, pero la recuerdo como si fuera ayer. Fue mi primera vez, ahí me hice hombre y comprobé la fuerza de mis manos, el poder de mi mente, la energía que emanaba con cada corte de cuchillo, con cada golpe de machete.

Fue la primera vez que quité la vida a un ser vivo. No era un ser humano, ¿qué era? no lo sé, sólo me quedó una herida imborrable y un escalofrío que aún me recorre.

Conjuro

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 07/11/2010 a las 3:13 am

Él pensó en el suicidio que había prometido mientras un corte perpendicular liberaba el espeso líquido de su brazo. Miró el desastre, hizo una llamada y sonrió con el índice ensangrentado en la lengua.

El plan era perfecto: al entrar en la casa, ella encontraría el cuchillo y el suelo pintado de sangre. Leería la nota: “Cumplí, te dejo mi vida” y el sonido la guiaría hacia la regadera.

Cuatro minutos y treinta y dos segundos después del aviso telefónico, ella abrió la puerta del baño. Él permitió que se acercara y lo tomara en sus brazos, la miró y accionó el arma que sigilosamente escurrió hasta la cabeza de la mujer. Con el mismo índice tomó un poco de sangre del cabello, lo llevó a su boca y recitó el conjuro que uniría sus sangres para siempre.

El lobo feroz

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 05/11/2010 a las 11:19 am

El lobo feroz sopló y sopló, y no pudo.

Entonces no tuvo más alternativa que incendiar la casa con los tres cochinitos adentro.

Cochinitos a la parrilla

El lago

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 03/11/2010 a las 12:27 am

Había olvidado quién era. Necesitaba un espejo.

Se acercó al lago más cercano, subió los peldaños hasta el muelle y agachó su mirada con la esperanza de recordarse. Sus cabellos ondeaban en el agua, su mirada le pareció ausente, las pupilas dilatadas, y los labios mortecinos. Su cuerpo estaba mutilado y algunos peces carcomían sus entrañas.

Se dio cuenta de que no pestañeaba. Al fin recordó quién era.

El espejo del lago

Traición

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 02/11/2010 a las 6:58 pm

La mujer cogió el revolver sobre la mesa y le apuntó a su esposo. Él sólo dijo: ten cuidado, está cargado. Ella respondió: sí, lo sé.

La pedida

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 02/11/2010 a las 6:57 pm

Con el corazón en la mano le pidió que se casara con él.

Ella dijo: «no».

Él apretó con fuerza el puño mientras se desplomaba sin vida.

La hoja en blanco

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 02/11/2010 a las 1:08 am

Miró con temor la página en blanco sin sospechar que era la página quien lo miraba. Se burlaba de él sabiendo que —aun cuando fuera capaz de vencer esas primeras letras, esas palabras y líneas iniciales— lo esperaban todavía cientos y cientos de otras como ella, igualitas, cándidas, blancas.

Él escribía, pero la página en blanco lo obligaba a borrar: a mantenerla pura, inmaculada. El escritor desesperaba en el intento de comenzar sólo para volver a borrar. Desesperado clavó su pluma fuente en la yugular. Su obra maestra. Su obra póstuma escrita con sangre. Una elegía. Su epitafio.

El sicario

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 02/11/2010 a las 1:07 am

Toc, toc. Pum, pum.

El sicario

Sólo sangre

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 02/11/2010 a las 1:05 am

Agotado y sufriendo, deambula de un lado para otro como un borracho, pero no es el alcohol quien lo zarandea sino una daga aún clavada en la espalda por su asesino. Cada respiración un abismo.

El profundo dolor que inunda su cuerpo se mezcla con el sabor metálico de su propia sangre; sangre que baña su piel. Gota a gota se desangra tiñendo el suelo de rojo profundo.

Se le escurre la vida entre espasmos, temblores que lo hacen caer de rodillas sobre la arena, aumentando el dolor. La muerte se toma su tiempo, juega minutos antes del último aliento.

Con sus últimas fuerzas, mira al horizonte para descubrir a toda esa gente que aplaude su muerte, aplaude su sangre, que seguirá aplaudiendo cuando él ya no esté y sólo quede sangre sobre la arena.

Defensa propia

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 01/11/2010 a las 4:20 pm

Él disparó primero

El personaje alegó defensa propia: el escritor disparó primero.

Dormido

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 01/11/2010 a las 4:08 pm

La mujer avanzaba entre la multitud, sosteniendo al niño entre sus brazos. Nadie prestaba atención, nadie le miraba. Hora punta, salida del trabajo, vuelta a casa: todos se refugiaban en sus propias preocupaciones. Al pasar a mi lado vi que la mujer lloraba.

Fue entonces cuando pensé que el niño no estaba dormido.

Madre e hijo

Todos los Santos

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 01/11/2010 a las 4:07 pm

Todos los Santos

Como cada año, se detenía ante la tumba de aquella niña de mirada traviesa. Pensaba con frecuencia que así sería su hermana mayor, si no hubiera muerto antes de su nacimiento.

Así, se le aparecía en sueños y se la imaginaba enfurecida por estar viviendo la vida que había sido pensada para ella. Estaba cansada de aquella pesadilla. Esa misma mañana se ahorcó. Ahora una niña viene a verla cada año el día de Todos los Santos y se detiene ante su fotografía.

Monumento

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 01/11/2010 a las 1:44 am

Tumba mujer acostada

—Te amo tanto que quiero construir un monumento de homenaje a tu vida.

—¿En serio, mi amor?

—Sí, tanto que ya he iniciado las obras: acabo de ordenar tu muerte.

Inversos

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 01/11/2010 a las 1:42 am

La vela se consumía...

Aquella noche la vela crecía lentamente hasta apagarse, olvidó un libro completo hojeándolo desde el final.

Vida imaginada

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 31/10/2010 a las 10:00 pm

Writer

Siempre tuvo que inventarse historias para existir, cuando se avecinaba la muerte, se escribía en una novela.

Mi crío

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 31/10/2010 a las 9:58 pm

Me jugué el todo por el todo. Enfrenté la oscuridad del monte, el crío se me había escapado de los brazos y corrió hasta perderse en la maleza.
La luna se burla de mi caminar lento y atento, escondiéndose por ratos y volviendo a aparecer con la bruma que se suma a su inescrupuloso juego.
Alguien se acerca, lo escucho caminar en mi dirección y silbar bajito. Me subo a un árbol y lo espero agazapada, cuando cruza me aviento sobre él. No tiene tiempo de luchar, apenas un grito grosero, grave. Me molesta y mientras hundo las garras en su pecho le clavo los colmillos en la mandíbula. Levanto en alto la carne fresca y espero a que mi cría la huela y vuelva.
Dejo un camino hasta la madriguera que él sabrá seguir.

Crimen e inspiración

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 31/10/2010 a las 9:43 pm

Embriagado por el fracaso de sus relatos, tomó un cuchillo y apuñaló a su musa.

Al ver la sangre inundar el piso, empezó a sentir la inspiración de nuevo.

Sangre de musa

La ópera francesa

En Cuentos de la Tuitah, Relato breve el 30/10/2010 a las 10:07 pm

Se refugió en un burdel abandonado con su bebé muerto en brazos, recorrió todas las habitaciones mientras le cantaba una ópera francesa.

La mano que se hunde en tu pecho

En Relato breve el 25/10/2010 a las 10:49 pm

Lo abrió de un tajo y hundió la mano en su pecho, después de rebuscar lo encontró aún caliente, pero ya no latía.